18 julio 2026

Arsénico: un estudio coloca nuevamente a Nueve de Julio en "zona roja"

Un reciente estudio del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) volvió a encender alarmas sobre la calidad del agua en distintas zonas del país, y ubicó a Nueve de Julio entre las localidades con mayores concentraciones de arsénico en sus acuíferos.

 

El informe presenta un mapa nacional actualizado que analiza la presencia del compuesto en napas subterráneas y revela un panorama preocupante en numerosas ciudades bonaerenses.

Según detalla el ITBA, el arsénico registrado en la región pampeana no se origina en actividades humanas, sino en un proceso natural que se remonta a millones de años. Durante la formación de la Cordillera de los Andes, grandes cantidades de cenizas volcánicas se dispersaron hacia la llanura y quedaron atrapadas en el subsuelo. Con el paso del tiempo, el agua subterránea disolvió minerales con arsénico y los incorporó a los acuíferos actuales.

El estudio analizó más de 350 muestras de agua en siete provincias: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago del Estero, Tucumán y La Pampa. Para clasificar el riesgo, se utiliza un sistema de colores: verde (menos de 10 ppb), amarillo (entre 10 y 50 ppb) y rojo (más de 50 ppb), este último considerado de riesgo crítico.

Dentro de la zona roja (más de 50 ppb), el ITBA identificó 27 localidades bonaerenses que requieren acciones inmediatas, entre ellas Nueve de Julio.

Zonas rojas (más de 50 ppb):
Longchamps
Arrecifes
Cañuelas
Uribelarrea
Tres Algarrobos
O’Higgins
Chivilcoy
Belén de Escobar
Ezeiza
General Belgrano
Tres Arroyos
Suipacha
San Vicente
Roque Pérez
Pergamino
Nueve de Julio
Mercedes
San Miguel del Monte
Gran Bourg
Ingeniero Pablo Nogués
Navarro
Lobos
Banderaló
Partido de La Costa
Punta Médanos
Nueva Atlantis
Mar de Ajó

Zonas amarillas (riesgo medio):
Villa Gesell
Zárate
Tandil
Mar del Plata
La Plata
Bahía Blanca

Si bien en el nivel intermedio —zona amarilla— los valores son menores, el informe advierte que la vigilancia y el monitoreo constante son indispensables para evitar riesgos futuros.

Aunque el arsénico se elimina del cuerpo en pocos días, su consumo frecuente puede generar acumulación y efectos crónicos, lo que subraya la urgencia de avanzar con soluciones tecnológicas y obras de infraestructura que garanticen agua segura para las comunidades afectadas.