Carbap advirtió que la inundación en el centro bonaerense se convirtió en el fenómeno hídrico “más grande y grave de los últimos diez años”.

Con nuevas lluvias sobre una región ya saturada, la superficie comprometida pasó de cinco a 5,8 millones de hectáreas, entre áreas bajo agua y sectores donde resulta imposible trabajar la tierra. La campaña de soja y maíz, actualmente en ventana de siembra, es la más comprometida.
Según imágenes satelitales tomadas entre el 11 y el 13 de noviembre, unas 2 millones de hectáreas están inundadas y otras 3,8 millones están afectadas por falta de piso, caminos intransitables o ausencia total de accesibilidad.
Para Carbap, en la práctica se trata de superficie fuera de producción, aun cuando no haya agua visible. El epicentro continúa en la Cuenca del Salado.
Los partidos más golpeados incluyen Bolívar, 9 de Julio, Pehuajó, 25 de Mayo, Lincoln, Carlos Casares y Las Flores, que suman más de 4,5 millones de hectáreas, de las cuales más de 1,1 millones permanecen bajo agua.
Productores locales advierten que en muchos casos ni siquiera pudieron iniciar la siembra y que los caminos rurales están colapsados desde hace semanas.
La entidad estimó que más de 1,5 millones de hectáreas agrícolas corren alto riesgo de quedar sin producir, lo que provocaría una pérdida de alrededor de US$2000 millones en 2026.
El impacto, sostienen, no solo alcanzará a productores, sino también a contratistas, transportistas, talleres y comercios que dependen del movimiento agropecuario.
Carbap responsabilizó a los tres niveles del Estado por la falta de infraestructura y por la demora en las obras del Plan Maestro del Río Salado, que debería estar terminado desde hace una década y que solo muestra un avance parcial.
Cuestionó el uso de la tasa vial por parte de los municipios, la subejecución provincial y la ausencia de fondos nacionales destinados a obras hídricas estratégicas.
La entidad lanzó un ultimátum y exigió que las obras del Salado estén finalizadas para 2030, calificándolo como un compromiso “urgente e innegociable”.
Según señalaron, los recursos existen y provienen de la propia cuenca, que concentra el 25% de los granos del país y aporta más de US$1000 millones anuales al Estado en retenciones.



