18 julio 2026

Qué es “764”, el grupo neonazi que opera desde Roblox

El número “764” apareció en las últimas semanas en amenazas de masacre enviadas a la Universidad Católica Argentina y a la Universidad Nacional de Tres de Febrero, lo que activó alertas antiterroristas y derivó en la intervención de fuerzas federales y colaboración del FBI.

 

El autor de los mensajes se presentó como “militante de la red 764”. Aunque no hay evidencias de que el grupo actúe físicamente en Argentina, investigadores creen que quien envió las amenazas podría estar intentando sumar reconocimiento para integrarlo.

El “764” es un grupo satánico y neonazi creado en 2020 por un adolescente de Texas. El FBI lo describe como una red de depredadores cibernéticos que actúan en plataformas como Discord, Roblox y Telegram, enfocándose en niños y adolescentes vulnerables.

Su método consiste en establecer vínculos de amistad para luego manipular, coaccionar y someter psicológicamente a las víctimas. Las investigaciones del FBI y de la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido señalan que los miembros del grupo inducen a jóvenes a realizar actos sexuales, autolesionarse e incluso intentar suicidarse durante videollamadas.

La red glorifica ataques como la masacre de Columbine e introduce contenidos extremistas para insensibilizar a los jóvenes frente a la violencia. En Reino Unido ya hubo arrestos vinculados al grupo, entre ellos el de un joven de 18 años condenado a seis años de prisión por intentar que niños se autolesionaran.

El propio subdirector del FBI describió al “764” como “una de las cosas más inquietantes” observadas en los últimos años por la agencia.

Los testimonios de familiares profundizan la gravedad del problema. Una madre británica relató que su hija de 14 años cayó bajo la influencia del grupo y sufrió un deterioro emocional extremo, marcado por insomnio, pérdida de apetito y un miedo constante que impedía cortar el vínculo con los agresores. La mujer describió la experiencia como más devastadora que acompañar a un ser querido en una enfermedad terminal.

El caso volvió a encender alarmas sobre la vulnerabilidad de niños y adolescentes en plataformas online y sobre la capacidad de redes extremistas para operar en espacios digitales de apariencia inofensiva.