Al menos seis distritos se declararon este año en estado de emergencia económica -entre ellos Nueve de Julio, en abril pasado-- y muchos más hicieron recortes y gestionan asistencia.

La crisis económica y financiera se expande como una mancha venenosa por numerosos distritos de la provincia de Buenos Aires.
La poderosa deuda de más de 12 billones de pesos que el gobierno nacional mantiene con la provincia de Buenos Aires repercute de forma directa en la caída de los fondos de coparticipación que llegan a los municipios.
A ese complejo panorama se suman la caída en la recaudación de las comunas, producto del enfriamiento de la económica, el incremento en la morosidad de los contribuyentes de las tasas municipales y un aumento de la demanda social al sistema público municipal en materia de salud y asistencia social; sumándose además la incidencia de la emergencia hídrica en algunos de ellos, como sucede en nuestro terruño.
De esta manera, gran parte de los municipios llegarán a fin de año con déficits operativo y varios incluso con sus cuentas en rojo. Los más complicados ya se declararon en emergencia o hicieron fuertes recortes o congelaron aumentos.
La preocupación generalizada en los intendentes es como cubrirán los gastos de diciembre en materia de salarios y pago de aguinaldos.
Mientras eso sucede, la propia provincia de Buenos Aires incluyó la declaración de emergencia económica para el distrito hasta fines de 2026 en el proyecto de presupuesto y apuesta a destrabar el pedido de endeudamiento por USD 3.035 millones, en el que incluyó un fondo para los municipios equivalente al 8% de ese monto.
En este sentido, cabe recordar que mediante el Decreto Nº 949/2025 la Intendente María José Gentile declaró la emergencia económica, financiera y administrativa.



