La tarde de ayer se tiñó de dramatismo en la planta cerealera de la firma Caio Bibiloni, ubicada en Mendoza y Rastreador Fournier. Un operario de 48 años cayó accidentalmente dentro de un silo colmado de soja, quedando atrapado a varios metros de profundidad. Lo que siguió fue una carrera contrarreloj que mantuvo en vilo a toda la ciudad.

Durante más de tres horas, los Bomberos Voluntarios de 9 de Julio trabajaron sin descanso en un escenario de altísimo riesgo. Dentro del silo, el aire era un enemigo silencioso: el polvo de los granos suspendido en el ambiente puede encenderse con una sola chispa. Cualquier paso en falso podía provocar una explosión devastadora.
Aun así, los rescatistas no dudaron. Con maniobras milimétricas y equipos especiales, avanzaron con extrema precaución hasta alcanzar al trabajador, que había quedado inmovilizado tras la rotura de una escalera. Pese a la fractura de una pierna, el hombre conservaba el arnés reglamentario y se mantenía consciente, aferrado a la esperanza de salir con vida.

El operativo, seguido de cerca por sus compañeros y las fuerzas de seguridad, culminó con un alivio general cuando finalmente lograron extraerlo del interior del silo. Fue trasladado de inmediato al Hospital Julio de Vedia, donde los médicos le realizan estudios y evalúan su evolución.
Una escena que, por momentos estuvo llena de tensión, terminó con final feliz gracias al valor y la precisión de los Bomberos Voluntarios —héroes anónimos que, una vez más, desafiaron el peligro para salvar una vida.



