18 julio 2026

El 41% de los argentinos siente que vive peor que sus padres

Un estudio reciente del centro de investigación Pensar Lab reveló un dato que refleja el profundo deterioro de la clase media argentina: el 41% de los encuestados considera que su situación económica actual es peor que la de sus padres, mientras que solo el 27% cree que vive igual y otro 27% afirma estar mejor.

 

El informe muestra que más de la mitad de los argentinos (55%) percibe que la clase media se está achicando, frente a apenas dos de cada diez que piensan que crece o se mantiene estable. A esto se suma que dos de cada tres se ubican en los estratos más bajos de esa franja social: el 34% se identifica como clase media baja y otro 34% como clase baja alta.

La pérdida de poder adquisitivo, el aumento del costo de vida y la inflación persistente han obligado al 63% de los hogares a resignar consumos que antes formaban parte de su rutina. Según el relevamiento, el último gasto que los argentinos estarían dispuestos a dejar de afrontar es la cobertura médica prepaga (28%), considerada un símbolo de pertenencia y seguridad.

El trabajo señala que la condición de clase media actúa como una especie de “seguro simbólico”, una forma de mantener la ilusión de estabilidad y de futuro, incluso en contextos adversos. “Lo que en definitiva compra la clase media —con marcas, objetos o servicios— es seguridad”, sostiene el estudio.

En ese sentido, el informe describe a este sector como demandante, crítico y poco paciente, tanto con la política como con el mercado. Aspira a “vivir bien” o mantener una “calidad de vida razonable”, dos conceptos que, aunque subjetivos, resultan determinantes en su ánimo social y en su comportamiento frente al consumo y la política.

Cuando la ecuación entre “lo que quiere y lo que puede” o entre “lo que paga y lo que recibe” se desbalancea demasiado, advierte el informe, la clase media pierde confianza y se fastidia con quienes percibe como responsables de su pérdida de bienestar.