Pese a los cambios impulsados por el Gobierno de Javier Milei, el comportamiento económico de los argentinos se mantiene firme: los dólares siguen siendo el refugio de ahorro y los pesos, el medio para el gasto cotidiano.

La llamada “economía bimonetaria” continúa dominante, mientras el Gobierno intenta incentivar el uso de divisas en el circuito formal para reactivar el consumo interno.
Según el último Balance Cambiario del Banco Central, más de 1,8 millón de personas compraron dólares en septiembre por un total de USD 4.500 millones, en plena etapa preelectoral. Este aumento superó incluso las operaciones previas a las presidenciales de 2019. A su vez, los depósitos en moneda extranjera crecieron en cerca de USD 2.000 millones, lo que muestra confianza en el sistema financiero, pese al contexto de incertidumbre.
En paralelo, se abrieron más de dos millones de nuevas cuentas en dólares solo en el primer semestre de 2025, consolidando una tendencia de los últimos tres años que suma seis millones de aperturas. Sin embargo, el Gobierno no logra que esos dólares se utilicen como medio de pago. Las medidas que promovieron el uso de tarjetas, pagos con QR y exhibición de precios en dólares no lograron cambiar los hábitos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había planteado la necesidad de movilizar los “dólares del colchón” para dinamizar la actividad, pero tanto consumidores como comercios prefieren mantenerse al margen. Expertos en tributación señalan la falta de seguridad jurídica como el principal obstáculo: “El plan colchón es una buena idea, pero requiere una ley que garantice que quien gaste esos dólares no será perseguido mañana”, expresó el contador César Litvin.
Por ahora, el modelo bimonetario sigue sin cambios estructurales: se ahorra en dólares y se gasta en pesos. El desafío del Gobierno es crear un marco que incentive la circulación de divisas sin temor a represalias fiscales.
Fuente: Infobae.



