El sargento de la Policía Federal, asignado a la custodia de la expresidenta, abatió a un delincuente que lo interceptó en el Camino del Buen Ayre. El hecho ocurrió en José León Suárez y la Justicia investiga a un segundo sospechoso que logró escapar.

Un violento intento de robo terminó con un delincuente muerto y un fuerte despliegue policial en el conurbano bonaerense. El hecho ocurrió en la autopista Camino del Buen Ayre, a la altura de José León Suárez, cuando un custodio de Cristina Kirchner fue abordado por dos hombres armados que intentaron sustraerle la moto en la que circulaba.
El efectivo fue identificado como Carlos Alberto Carranza, sargento de la Policía Federal Argentina (PFA), quien forma parte del equipo de seguridad asignado al departamento de la expresidenta ubicado en el barrio porteño de Constitución.
Fuentes judiciales confirmaron que el oficial se encontraba de franco de servicio y regresaba a su domicilio a bordo de una moto Honda CG 150 blanca. En ese trayecto fue sorprendido por dos asaltantes que lo amenazaron con un arma de fuego y lo obligaron a descender del rodado.
Ante la situación, Carranza se identificó como policía y extrajo su pistola reglamentaria Bersa Thunder. Lo que siguió fue un intercambio de disparos en plena autopista. Uno de los delincuentes recibió heridas graves y, tras ser trasladado al Hospital Bocalandro de Loma Hermosa, falleció durante una intervención quirúrgica.
El segundo sospechoso huyó corriendo hacia una zona parquizada cercana a la autopista y todavía es buscado por las fuerzas de seguridad. En el lugar del tiroteo quedó abandonada una moto sin patente visible ni números de motor o chasis identificables, lo que refuerza la hipótesis de que era utilizada para cometer ilícitos.
El sargento resultó ileso tras el enfrentamiento, aunque debió ser asistido por un cuadro de crisis nerviosa producto del violento episodio.
La investigación quedó en manos de la Unidad Fiscal de Instrucción (UFI) N°6 del Departamento Judicial de San Martín, que trabaja junto a la Comisaría 4° de José León Suárez. Los investigadores están analizando imágenes de cámaras de seguridad instaladas en el corredor vial y en los accesos cercanos, con el objetivo de dar con el cómplice prófugo.
Fuentes cercanas a la causa explicaron que el custodio actuó bajo protocolo: aunque estaba fuera de servicio, por reglamento debía portar su arma reglamentaria. En ese marco, sostienen que respondió en legítima defensa ante la amenaza de los ladrones armados.



