El avance de servicios como Magis TV y Al Ángulo TV volvió a poner en debate la piratería digital en Argentina. Mientras la Justicia investiga a sus responsables, especialistas advierten que el principal riesgo para los usuarios no es penal, sino la exposición de sus datos personales.

El abogado en derecho informático Rodrigo Iglesias señaló que el consumo de este tipo de aplicaciones implica un “inconveniente grosero” en materia de privacidad, aunque remarcó que el nivel de riesgo técnico es incluso menor al de muchas apps disponibles en tiendas oficiales.
El fenómeno no es nuevo: desde la venta callejera de películas truchas en los ‘90 hasta sitios como Cuevana o Popcorn Time, el consumo de contenidos ilegales se consolidó como un hábito cultural difícil de erradicar.
Actualmente, la investigación se centra en determinar cómo funcionaban estas plataformas, que operan en una “zona gris” legal al redireccionar contenidos sin alojarlos directamente. Si se comprueba que obtuvieron ganancias, sus responsables podrían enfrentar cargos por violación a la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual, fraude marcario y hasta asociación ilícita.
Para Iglesias, la clave pasa por actualizar la legislación vigente, ya que hoy permite que un usuario pueda ser imputado por compartir una canción mientras las grandes plataformas ilegales continúan sin condenas firmes.



