A más de tres décadas de la creación de las AFJP en tiempos de Carlos Menem, vuelve al centro del debate la sostenibilidad del sistema previsional argentino. En este escenario, los seguros de retiro privados ganan terreno, especialmente entre los más jóvenes.

Según datos del sector, el promedio de ingreso al sistema es de 38 años, con un 20% de asegurados entre 18 y 30 años y un 60% entre 31 y 45 años. Se trata, en su mayoría, de personas con altos niveles de ingresos: un 60% de los contratantes pertenece al rango superior de remuneraciones, con capacidad de ahorro sostenido.
Motivos del cambio de tendencia
La desconfianza en la suficiencia de las jubilaciones estatales, sumada al envejecimiento poblacional, explica el creciente interés por alternativas privadas. En América Latina, se proyecta que los mayores de 60 años alcanzarán el 25,1% de la población en 2050. En Argentina, además, el oficialismo impulsa una reforma que podría llevar la edad jubilatoria a 65 años para mujeres y 70 para hombres, en línea con pedidos del FMI.
El sistema público arrastra un déficit previsional desde 1998, con aportes que apenas cubren la mitad de las erogaciones de los más de seis millones de jubilados y pensionados. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad se reduce año a año, mientras topes históricos en los aportes impiden que los salarios más altos tributen en su totalidad al SIPA.
Cómo funcionan los seguros de retiro
Los seguros permiten al ahorrista definir el destino de sus fondos: desde un complemento jubilatorio hasta proyectos como viajes, becas de estudio o compra de vivienda. Además, ofrecen flexibilidad ante eventos de vida (internaciones, nacimientos, casamientos, adquisición de vivienda), con retiros parciales de fondos y penalizaciones mínimas.
En términos de rendimiento, los seguros de retiro han logrado seguir la inflación en pesos en los últimos tres años, y ya comienzan a superarla con la baja de precios. En dólares, garantizan un mínimo del 2% anual, aunque en la práctica ofrecieron entre 6% y 8% anual según el período.
En caso de fallecimiento o invalidez total, el beneficiario accede al 100% del capital acumulado.
El debate pendiente
Mientras crece el número de jóvenes que busca en el sector privado una alternativa de “jubilación a plazo fijo”, la discusión sobre el futuro del sistema previsional argentino sigue abierta en el Congreso, atravesada por desigualdades, moratorias y regímenes especiales que acentúan las inequidades estructurales.



