En el predio del Laboratorio Ramallo, clausurado en el marco de la causa por el fentanilo contaminado que provocó 96 muertes, fueron descubiertas enormes cantidades de ampollas descartadas de fentanilo, ranitidina, diclofenac y otros medicamentos, acumuladas a cielo abierto sin ningún tipo de protocolo.

Las imágenes, difundidas por el diario El Norte de San Nicolás, muestran un panorama alarmante: envases rotos y abiertos esparcidos en un sector del Parque Industrial Comirsa, con riesgo de contaminación ambiental y libre acceso por el derrumbe de parte del muro perimetral.
El juez federal Ernesto Kreplak ordenó la intervención del Ministerio de Ambiente bonaerense, a cargo de Daniela Vilar, para evaluar los daños y verificar el incumplimiento de las normas de descarte.
El laboratorio, perteneciente a los hermanos García Furfaro, permanece clausurado desde mayo, cuando se inició la investigación que derivó en varias detenciones y en la confirmación de la contaminación de los lotes de fentanilo involucrados.



