La causa por el crimen de Diego Fernández, el adolescente de 16 años desaparecido en 1984 y hallado enterrado junto a la casa donde vivió Gustavo Cerati en Coghlan, sumó en las últimas horas una prueba que podría resultar determinante.

En un operativo realizado en la ENET N.º 36 de Saavedra, donde estudiaba la víctima, la Justicia secuestró los boletines de calificaciones tanto de Fernández como del principal sospechoso, Cristian Graf, quien fue su compañero de colegio.
Los documentos confirman que Diego cursó el primer trimestre de 2.º año en 1984, pero su escolaridad se interrumpió tras su desaparición el 26 de julio de ese año. Por su parte, Graf cursaba 3.º año en ese mismo período.
Un detalle del boletín de Graf llamó la atención de los investigadores: dos días antes de la desaparición de Fernández, obtuvo un 1 en Historia. El dato podría ser relevante para analizar su estado emocional o posibles conflictos previos al hecho.
El fiscal Martín López Perrando solicitó además los listados completos de alumnos de los años 1983, 1984 y 1985, junto con los registros de asistencia y justificativos médicos de ambos jóvenes entre el 23 de julio y el 2 de agosto de 1984. La información se considera fundamental para reconstruir los últimos días de la víctima y establecer con precisión el vínculo entre Fernández y Graf, único imputado hasta el momento.



