19 julio 2026

Rampas ausentes: la deuda silenciosa en el macrocentro y los barrios de la ciudad

Mientras en el centro de 9 de Julio se realizaron tiempo atrás algunas mejoras en infraestructura urbana, la falta de continuidad en las obras deja en evidencia una problemática que persiste en el macrocentro y varios barrios: la ausencia de rampas accesibles para personas con movilidad reducida.

 

Aunque la inclusión es un discurso cada vez más presente, la realidad en muchas veredas comerciales y esquinas de la ciudad muestra una barrera invisible pero concreta. La falta de rampas limita el derecho a la autonomía de personas en silla de ruedas, adultos mayores, y también de madres y padres con cochecitos.

En los sectores más céntricos, donde se realizaron trabajos de accesibilidad, sí pueden observarse rampas reglamentarias. Sin embargo, esa intervención nunca se extendió hacia el macrocentro ni hacia los barrios, donde la mayoría de los locales y veredas aún presentan escalones sin ningún tipo de adaptación.

Vecinos señalan que la falta de accesibilidad urbana no solo representa una cuestión de infraestructura, sino también de derechos. Sin rampas seguras y bien diseñadas, miles de personas quedan diariamente excluidas del uso pleno del espacio público.

El desafío pendiente es claro: avanzar hacia una ciudad más accesible e inclusiva, que no se limite a intervenciones estéticas en el centro, sino que contemple las necesidades reales de quienes transitan todos los días por las calles de 9 de Julio.