El flamante ministro de Desregulación y Transformación del Estado dijo que busca evitar favoritismos y favores políticos. La nueva forma de entender la estabilidad de los agentes públicos. También hablo de acelerar la desregulación del mercado aéreo.

Quienes quieran ser empleados del estado nacional deberán antes superar un riguroso examen de ingreso anónimo, de acuerdo a los planes del flamante ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que entiende la medida como un primer paso para crear una carrera administrativa profesional.
Sturzenegger fundamenta la medida sobre los ingresos del Estado en la necesidad de terminar con los “amiguismos” y los favores políticos como mecanismos que produjeron una planta distorsionadas respecto de las capacidades que es necesario acreditar para formar parte. Busca crear una carrera administrativa profesional.
“La agenda de transformación es acompañar la reforma del Estado usando las facultades de la Ley Bases. También desarrollar una carrera administrativa cuyo aspecto esencial será un examen de ingreso a la función pública como la que se usa en los países con servicio civil profesional”, explicó Sturzenegger en un posteo en su cuenta de la red social X.
“El examen de ingreso anónimo permitirá dejar atrás la pesadilla de un Estado plagado de ñoquis o acomodados políticos que los argentinos de bien no merecen y que violan el espíritu de nuestra Constitución de separar la política del empleo público”, agregó e nuevo miembro del equipo de gobierno de Javier Milei.
Al respecto, cerca del funcionario consideraron exitosos los sistemas para la capacitación y el ingreso del personal utilizados en organismos como la Cancillería. Esos mecanismos podrían replicarse para otras áreas de la administración pública.
El funcionario consideró que la estabilidad del empleado público, contemplada en la Constitución, debe entenderse para “evitar que un gobierno cambie a los funcionarios para reemplazarlos por adictos. El Kirchnerismo usó este loable objetivo para lo contrario: llenando al Estado de militantes cada vez que termina un mandato”.



