21 junio 2021

"Sólo uno de cada cuatro chicos come todos los días"

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentó un duro informe sobre la pobreza estructural de la argentina durante su participación en la colecta anual de Cáritas.

 

El relevamiento arrojó un crudo diagnostico respecto a la realidad social y económica en tiempos donde la pandemia de coronavirus acentuó una crisis estructural. “Caen en la pobreza familias que siempre tuvieron trabajo, pero que hoy no les alcanzan sus ingresos”, señala el escrito.

“Nuestra infancia se ve particularmente afectada por esta situación: en Argentina, más de la mitad de los chicos son pobres, porcentaje que alcanza casi el 75 por ciento en el Conurbano bonaerense y otras zonas del país. En estos lugares, de cuatro chicos que se sientan a una mesa, solo uno come todos los días”, añadió Salvia.

En este sentido, el director del observatorio de la UCA Agustín Salvia explicó que “las privaciones sociales no solo se expresan en la pobreza por ingresos, también en el acceso a dimensiones de derechos sociales”, en referencia al acceso a alimentación y salud y servicio básicos como una vivienda digna.

En el trabajo, titulado “Radiografía de la pobreza en Argentina” se precisa que el 41,9% de la población sufría al cierre de 2020 pobreza por ingresos y por la carencia de al menos una de esas dimensiones, cuatro puntos porcentuales más que un año antes.

“La pobreza multidimensional estructural consiste hoy en 24,2% de la población, uno de cada cuatro argentinos es pobre no sólo por ingresos sino en tres de esas dimensiones de derechos sociales. Tenemos un tercio de la población estructuralmente incluido, un tercio estructuralmente excluido y un tercio que está afectado por los vaivenes de nuestro devenir económico”, añadió el director del observatorio.

Por otro lado, el informe remarcó que la desocupación abierta definida en forma estricta llegó en 2020 a casi el 14 por ciento de la población según cálculos de la UCA. Pero alertó que la crisis de 2020 escondió el verdadero alcance de la desocupación, por la caída de la cantidad de población activa.

“Una parte de la población se retira del mercado de trabajo y se declara no activa. Cuando analizamos el efecto desaliento el desempleo sería del 28,5%. No solamente la sociedad fragmentada, no solo mercados del trabajo que no garantizan la inclusión sino ahora una población excluida del mercado de trabajo”, dijo Salvia en su explicación.

En relación a las ayudas estatales, indicó: “La pobreza sin IFE y Tarjeta Alimentar hubiera llegado al 50 por ciento, pero su incidencia la reduce al 44 por ciento. Ningún programa social va a sacar a la gente de la pobreza sino el trabajo”.

En este sentido, el especialista concluyó que “se va a necesitar crear más trabajo, erradicar la pobreza sólo se va a hacer con más trabajo público sin dudas, pero también privadas”.