29 noviembre 2021

"Pasaporte Covid-19", ¿Qué es y para qué sirve?

Advierten que el pasaporte Covid-19 podría limitar la libertad de movilidad y provocar casos de discriminación ya que la vacunación no es obligatoria y el acceso a ella todavía no es generalizado.

La Comisión Europea presentará el próximo 17 de marzo su propuesta para crear el pasaporte sanitario europeo, una medida que, según indican sus impulsores, está destinada a hacer una “apertura segura de Europa” pero que sin embargo cosecha por estas horas más críticas que adhesiones. El pasaporte de vacunación Covid-19 pretende facilitar la movilidad entre los países de la Unión Europea de una forma segura aunque, según indicó la presidenta de la Comisión Europea, belga Ursula von der Leyensu objetivo principal es “probar la vacunación de una persona, los resultados de las personas que no han podido acceder a la inmunización y facilitar la recopilación de información respecto a la enfermedad”. Entre esta información se encontrarían los resultados de test recientes o si una persona ha superado el virus.

Según consignó este viernes el diario As, la Europa de los 27 se mantiene, por el momento, algo escéptica respecto a esta medida. Si bien es verdad que, tal y como confirmó el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, existe un acuerdo para su uso sanitario; no hay tal consenso cuando su uso se dirige hacia la necesidad obligatoria de estar vacunado para viajar por la Unión Europea.

“Me parece una herramienta muy útil para favorecer la movilidad, pero debemos ser prudentes y enfocarnos más en la gestión de los pacientes”, declaró Simón, que ejemplificó el uso sanitario de este pasaporte. “Por ejemplo, el pasaporte podría servir para que si un ciudadano recibe la primera dosis en España pero tiene que emigrar a otro país por motivos laborales pueda recibir la segunda dosis allí”, expuso.

Uno de los objetivos de la Unión Europea es reincentivar el sector turístico, que ha sido uno de los más afectados como consecuencia de la pandemia. Las economías de algunos países como Grecia, Italia o España dependen en gran parte del turismo, por lo que pidieron a la Comisión Europea que se pusiera a estudiar cómo podría reforzarse la actividad económica sin afectar a la transmisión del virus en los territorios.

Una de las cuatro libertades fundamentales de la Unión Europea es la libertad de circulación por los países que forman parte de ella. Por lo tanto, la limitación de la movilidad mediante el pasaporte de vacunación será uno de los aspectos a los que la Comisión Europea se tendrá que enfrentar para evitar afectar a las libertades de la ciudadanía.

Este es el principal motivo por el que varios países, entre los que se encuentran Francia y Bélgica, se manifestaron abiertamente en contra de la medida. La ministra de Exteriores de Bélgica, Sophie Wilmès, valoró positivamente la existencia de un sistema europeo que almacene toda la información referente al coronavirus, pero pidió a la Comisión Europea que “se respetara el principio de no discriminación al no ser la vacuna obligatoria ni haberse generalizado su acceso”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) manifestó su rechazo a la medida, ya que “las vacunas no pueden ser un requisito para viajar, puesto que no se conocen sus efectos en la reducción de contagios ni la duración de la inmunidad”.

El pasaporte de vacunación no es una medida que esté basada en criterios científicos para el máximo organismo sanitario mundial. Además, en su informe epidemiológico semanal destacan que no es recomendable que las personas pertenecientes a grupos de riesgo “viajen a otros países donde la transmisión de la enfermedad sea elevada, independientemente de haber sido vacunados”.