29 julio 2021

NUEVA CAMPAÑA CONTRA EL USO DE PIROTECNIA


“Buscamos que se conozca cada vez más cuál es el daño que se puede provocar al utilizar pirotecnia, y así intentar proteger a los que más sufren las consecuencias de su uso”, explicó Lorenzino.

Sábado, 21 de diciembre de 2019.

Con la participación de deportistas y figuras del espectáculo, la Defensoría del Pueblo de la Provincia, a cargo de Guido Lorenzino, lanzó una nueva campaña para concientizar sobre el impacto que produce el uso la pirotecnia en personas, animales y el medio ambiente.
“Buscamos que se conozca cada vez más cuál es el daño que se puede provocar al utilizar pirotecnia, y así intentar proteger a los que más sufren las consecuencias de su uso”, explicó Lorenzino.

La campaña “Estas Fiestas, no usemos pirotecnia” hace foco en los efectos que provoca el estallido de la pirotecnia en adultos mayores, niños, personas con discapacidad, animales e incluso en el medio ambiente.
Lorenzino también indicó que no sólo es necesaria una tarea de concientización, sino también que los municipios de la provincia de Buenos Aires elaboren ordenanzas que prohíban su uso. «Vemos que cada vez hay más personas que dejan de utilizar pirotecnia, pero este cambio cultural sólo se sostiene si la sociedad y la política avanzan de manera conjunta», aclaró.

Esta iniciativa de la Defensoría surgió luego del trabajo en conjunto con diferentes asociaciones de familias con miembros con TEA, TGD, Autismo y con asociaciones protectoras de animales, que todos los años se acercan para intentar frenar esta actividad que provoca problemas de salud en las personas y animales.

Un año sin Kylo
Carla vive con sus dos hijos de 13 y 7 años en la localidad de Gonnet, en La Plata. Hace cuatro años adoptaron a Kylo, un galgo de color negro. «Para mí era un integrante más de la familia y además un apoyo muy importante porque acompañaba a los chicos y jugaba todo el tiempo con ellos», cuenta.
Desde hace un año, Carla lo busca con carteles pegados en la calle y en grupos de Facebook. «El año pasado en Navidad estábamos en casa con varios familiares. A las 12, después de brindar, salimos a la calle a saludar a los vecinos. Kylo estaba con nosotros porque nunca había reaccionado mal a los fuegos artificiales y además pensábamos que en Navidad no se tiraban tantos. Cuando entramos a casa para abrir los regalos lo llamé para que entrara y no vino», cuenta Carla.