20 junio 2021

LA SUERTE SIGUE ESTANDO DEL LADO DE 9 DE JULIO

Este domingo, vientos huracanados hicieron destrozos nuevamente en la zona y una vez más, gracias a Dios, nos esquivó a los nuevejulienses. Si bien los bomberos tuvieron una decena de salidas, no hubo daños similares a los producidos en Carlos Casares y otras zonas vecinas. Pareciera que la suerte juega a favor cuando se acercan estos eventos climatológicos, y quizás hayan influido también en la caída de un poste -que ya venía dando muestras de querer caer, por su estado de putrefacción- y finalmente lo hizo esta tarde, alrededor de las 18 horas, sin ocasionar daños a personas, viviendas ni vehículos. 

 

Esta tarde, una mujer en bicicleta circulaba por la calle Cavallari y antes de llegar a Arturo Frondizi, sintió un fuerte ruido que la alertó sobremanera. No era para menos, cuando miró hacia atrás, aún temblorosa, notó que un poste del antiguo sistema de telégrafos se había quebrado al medio.

La suerte hizo que no sucediera una desgracia toda vez que en lugar de caer sobre la calzada (con el riesgo de matar a la ciclista o aplastar un auto que pasara) o sobre la vivienda, finalmente quedó sobre la copa de una planta, haciendo equilibrio, sin tocar el suelo.

Vecinos del lugar dieron aviso al servicio "911 emergencias" e inmediatamente se comisionó un móvil policial que tomó nota del siniestro y tras dar aviso a Defensa Civil, permaneció en el lugar para alertar a transeúntes y vehículos que pudieran optar por estacionar bajo el poste sin percatarse que el mismo estaba a punto de caer.

Más tarde, a las 18:50 horas, personal de la Dirección de Tránsito cortó la calle Cavallari en la intersección con Corrientes y trabajadores de la División de Espacios Verdes procedió a cortar en 4 partes el poste, cargarlo en una camioneta y despejar el lugar.

LA SUERTE JUGÓ A FAVOR

Nuestro cronista dialogó con la frentista del lugar quien contó que "hicimos todo tipo de reclamos y en la Municipalidad nos dijeron que como pertenecían a Correo Argentino, no podían hacer nada". El poste, putrefacto, seguía dando chances y no terminaba de caer, pero los vecinos sabían que en cualquier momento podía ocurrir una desgracia. Tal es así que el dueño de casa pintó un cartel con le leyenda PELIGRO y lo abrazó con alambres al poste, como para que ningún automovilista desprevenido pudiera estacionar en el lugar y encontrar su vehículo aplastado. "Desde el año pasado que reclamamos, y hay en 200 metros tres postes más en las mismas condiciones" aseguran los vecinos, que gentilmente acompañaron a nuestro enviado a corroborar lo que decían.

Es de esperar que Correo Argentino o la Municipalidad se ocupen del tema, ya que a veces la fortuna no juega dos veces a favor.