6 diciembre 2021

CON LOS CHICOS NO

Jueves 1 de septiembre de 2016.

Butacas infantiles: la mitad no cumple con normas de seguridad. Sólo algunos modelos importados serían sometidos a tests para controlar su grado de eficacia.

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Pese a que el uso de sillas infantiles para el auto permite reducir hasta el 70% de las lesiones en accidentes de tránsito, los modelos fabricados en el país no tienen homologación. Así lo reconoce tanto el Instituto Nacional de Tecnología Industrial como diversas organizaciones civiles, según las cuales resulta difícil determinar por ese motivo su grado de seguridad.

En muchos países, para que un asiento infantil de seguridad pueda ponerse a la venta, es necesario que su fabricante demuestre que es capaz de superar ciertas pruebas de seguridad. En Europa, los fabricantes de asientos infantiles deben acudir a un laboratorio de pruebas acreditado para demostrar que la silla cumple con los requisitos incluidos en el reglamento 44 de la Comisión Económica para Europa. Y en Estados Unidos, Australia y Canadá rigen normas similares.

Pero en Argentina no existe legislación vigente que obligue a homologar las butacas, por lo que las únicas que están certificadas son algunas de las importadas.

“En nuestro país no existe legislación vigente que obligue a homologar las butacas infantiles”, explican desde el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi), entidad que realizó “un estudio de las sillas que componen el mercado argentino con resultados muy variados”.

De acuerdo con las conclusiones de ese estudio, “se encontraron sillitas que reúnen buenas características, como así también otras deficientes que no garantizan totalmente la seguridad de los niños”.

Entre los aspectos más considerados para calificar las sillas se tuvo en cuenta la protección lateral, la forma en que el asiento infantil se sujeta al auto y la facilidad de la colocación.

“Durante los análisis de los sistemas de retención infantil (SRI) los resultados mostraron que las sillas que abarcan una franja de edades mas amplias son menos seguras, brindando menos protección a los menores”, aseguran en el CESVI al explicar que “los chicos de más de 15 kilos y cercanos a una edad infantil deben utilizar un amoldador que los eleva para que los tome bien el cinturón de seguridad”.

Según la Federación Internacional del Automóvil (FIA). “cuatro de cada diez sillitas en el mercado no cuentan con homologación”.

“Lo principal a tener en cuenta cuando se elige una silla, es que esta esté homologada, por lo que tendría que tener una calcomanía naranja o amarilla que es la homologación de la normativa europea ECE R44, que es con la que en la actualidad se trabaja en Argentina, que determina la clase de silla y el peso (que va de 0 a 18 kilos)”, afirma Pablo Azorín, jefe de Seguridad Vial y Medio Ambiente de la FIA en la región.

“Antes de comprar la silla es aconsejable que la prueben en el auto porque puede ser que sea muy buena, pero a veces el cinturón de seguridad no es lo suficientemente largo o la butaca delantera puede golpear con la cabeza del bebé”, aclara Azorín, al adelantar que su entidad enviaría a fin de año “varias sillas de las más emblemáticas a un laboratorio de España para realizarle el test de seguridad que no se realiza en el país”.