27 enero 2021

DOCENTE JUBILADA 2.0

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Sábado 6 de agosto de 2016.

Tras 34 años en la enseñanza, una profesora creó materiales educativos en formato digital con el objetivo de que resulte más atractivo estudiar. Para concretar su proyecto, estudió Informática y Diseño Multimedia.  Luego de una vida abocada a la enseñanza del piano, Mirian Tuñez, jubilada desde ayer, advirtió que la lectura musical es una tarea ardua y aburrida. Por eso, para acercar a los chicos a cualquier instrumento que pueda ser enchufado a una computadora, diseñó una serie de video­juegos que vuelven más atractivo el aprendizaje.

A sus 61 años, la “jubilada 2.0” revoluciona los métodos de enseñanza. “Había que actualizar los métodos para la generación de nativos digitales. Ellos necesitan respuestas inmediatas en relación a lo aprendido, algo que el piano no brinda. Ese fue el motivo por el que me propuse aportar una serie de materiales educativos para que aprendan de una manera más divertida” dijo esta docente, que durante incontables años se desempeñó en el Bachillerato de Bellas Artes como profesora de Música, en La Plata.

Durante 2009, cuando apenas le faltaban siete años para jubilarse, arrancó un posgrado en la Facultad de Informática sobre tecnología aplicada a la Educación. Allí, sus directores de tesis, Fabio Shifres y Alejandro González, la incentivaron a realizar este proyecto que hoy es una realidad. “Son juegos para la lectura musical: hay algunos de digitación, otros en los que se recorre un ca­mino hasta encontrar una melodía y también de coordinación”, explicó Mirian.

En formación permanente

Para poder llevar adelante esta idea, estudió dos años Diseño Multimedial. Aprendió algunas nociones de Processing, uno de los programas elementales para confeccionar un videojuego: “Hasta ahora creé siete niveles, faltarían muchos más” dijo la flamante jubilada, y agregó: “El proyecto está en etapa de desarrollo. Es un prototipo. Me gustaría que en un futuro pudiera ser utilizado por todos, que sea de libre descarga”, contó.

Esta formadora, oriunda de Mar del Plata y discípula de maestros de la talla de Violeta Gainza o Darío Ntaca, toca el piano desde los ocho años. Una vez que completó el secundario, se trasladó a La Plata a estudiar composición en la que por entonces era la Facultad de Medios Audiovisuales, que integraba escuelas de arte y música: “ Toda mi vida traté de formarme para ayudar a la gente a encontrarse con la música”, concluyó.