18 septiembre 2021

UN SANTO DE DIAMANTE

1941-2016 - Felices 75 años (Bodas de Diamante), Club San Martín!!!

Sábado 18 de junio de 2016.

Entraba el año 1941 y los clubes de fútbol de 9 de Julio buscaban independizarse de la Federación Regional del Fútbol del Oeste, con sede en Bragado, con la creación en la ciudad de una Liga que agrupara a las entidades deportivas del distrito y organizara sus propios campeonatos en todas las categorías.
Para ese entonces había en el distrito 17 clubes que practicaban fútbol, muchos de ellos lo hacían en la Federación y otros en forma independiente y amistosa.

Estas instituciones se fueron incorporando a la Liga Nuevejuliense de Fútbol, fundada el 24 de enero de 1941. A la sazón, se fue despertando la pasión futbolística en algunos vecinos del pueblo, fue así, que un grupo de amigos, el 18 de junio de 1941, en el domicilio particular de Simón Martínez en Santa Fe y Tucumán, dieron luz a un nuevo club deportivo y social, con la denominación de CLUB ATLETICO SAN MARTIN, el núcleo fundador eligió a Juan Carlos Scibona para presidir la primera comisión directiva. En los primeros tiempos, además de ejercitar fútbol, fue realizando fiestas danzantes en el salón del ex Plaza Hotel y en la calle, con destacadas Orquestas Típicas de Buenos Aires como Emilio Balcarce con el cantor Alberto Marino, Horacio Salgán.
Luego se irían incorporando otras actividades deporivas como el automovilismo, el boxeo y el basquetbol. Para la realización de competencias automovilísticas de fuerza limitada, en 1949, el club trazó una pista de tierra en los terrenos que hoy ocupa el autódromo, En esa época, brillaban los corredores Pian, Rissatti, J. R Iglesias, F.González entre otros. Luego se afilió a la LNF para participar en los campeonatos oficiales en todas las categorías, obteniendo varios torneos oficiales en primera división y en categorías menores. Ya hace varios años que centralizó todas las actividades en el Polideportivo de 25 de Mayo y Pueyrredón, con sede social, cancha de tenis con iluminación, de bochas, cantina y salones de estar.

La cancha de fútbol está equipada con alambrado olímpico, con tribunas de cemento, iluminación, cumpliendo con laa disposiciones del Consejo Federal de la AFA. El CA San Martín en permanente progreso, siempre está inaugurando obras en el Complejo «Santiago Noe Baztarrica» para las disciplinas hockey, tenis, fútbol (canchas auxiliares con alambrado), entre otras disciplinas y en la parte social con modernas instalaciones.
En los últimos años la entidad se abocó a la organización de jineteadas junto al Paisano Mireya, con dos temáticas en verano (Reyes Magos) y en invierno (Cosecha Gruesa) encontrando buena respuesta del público.

9 de Julio en los ‘40…
En aquel tiempo no había semáforos. En algunas esquinas céntricas había una garita desde donde un cana vestido con unas mangas blancas en el antebrazo, daba indicaciones y con la ayuda de un silbato dirigía el tránsito.
En la mayoría de las casas había una huerta con toda clase de verduras que ayudaban a la economía hogareña, a pesar de ello, los vendedores ambulantes pasaban por la mañana con carros tirados por caballos ofreciendo todo tipo de provisiones: el lechero, el panadero, el sodero, el verdulero, el escobero, a quienes nuestras madres esperaban para hacer las compras y preparar la manutención del día.

La música y las noticias se propagaban por medio de una red de altavoces distribuidos por la ciudad.
En su gran mayoría los hombres usaban bigote y sombrero. Franco repartía diarios en un triciclo verde, llevando a domicilio La Prensa y La Nación, los domingos con el fotograbado. La mayoría de las cosas se vendían por precio y no por peso: 5 centavos de azúcar, 10 de fideos, el aceite venía suelto, la yerba en unas bolsitas cilíndricas de arpillera cuyas extremidades las cubrían unos círculos de madera, que nosotros transformábamos en ruedas de los carritos que construíamos para nuestro entretenimiento. Cuando nos tocaba hacer los mandados pedíamos la “yapa” que el bolichero ya tenía preparada. Los domingos a la tarde íbamos al cine para ver el episodio, esperábamos con ansiedad toda una semana, para saber cómo se salvaba “el muchachito”. ¡Cuántas películas de aventuras! Tom Mix, El Jinete Escarlata, Flash Gordon. En verano Buffoni pasaba a las dos de la tarde en su carrito tirado por un caballo, vendiendo helados, de tres gustos: limón, crema y chocolate. A nosotros se nos hacía agua la boca y cuando lo veíamos venir salíamos corriendo para que la vieja nos diera unas monedas.

Muy poca gente tenía teléfono. En mi barrio los únicos eran el almacén de don Salvador Marra fino y la carnicería de Faustino Fernández a quienes había que acudir en caso de emergencia.
Las canchas eran humildes, dos o tres hilos de alambre limitaban su perímetro, y a cada gol se abrazaban los jugadores con los hinchas en una celebración sin límites. A pura pasión se celebraban los triunfos, pero con dignidad y respeto por el adversario. Los jueces de línea vestían rigurosamente pantalones largos, camisa blanca y alguna corbata, no tenían banderín, un pañuelo blanco era el elemento con que señalaban al juez principal, también vestido con pantalones largos, las distintas infracciones.

En la Plaza Belgrano andaba “Candeloro” con sus enormes canastas cubiertas con tejido para que nadie le afanara las golosinas, maníes, tortas negras y demás cosas que vendía a los pibes. También había un fotógrafo que con una máquina tipo cajón te sacaba la fotografía del recuerdo. Juancito “El enanito de la Trocha” con su pequeña bicicleta y Miguelito Di Siervi eran la curiosidad de todos los pibes.
Los colchones y las almohadas eran de lana. Había un oficio: Colchonero. Martín Llanos iba a tu casa, descosía el colchón, lo cardaba y lo volvía a armar. Los almaceneros, y los mozos eran casi todos gallegos, los albañiles y carpinteros italianos, los tintoreros japoneses, los vendedores ambulantes de ropa turcos y los lecheros vascos. Había uno que andaba con una vaca por el pueblo y la ordeñaba a domicilio.
Entre esa mezcla heterogénea de personajes y cuando hacía poco que se habían puesto los primeros pantalones largos un grupo de jóvenes fundó en el año 1941 el Club Atlético San Martín. Juan Carlos Scibona, José María Maldonado, Santiago Noé Baztarrica, Roberto Bono, Ricardo Igelmo, Oscar Tamagne, Giocondino Canelli, Crescencio y Simón Martinez, Juan Serafino, Roberto Tejeiro, Luis Garavaglia, Luis Spina, Pablo Assandri, José Garbini, Manuel Rojo y Humberto Fortuna fueron los que un 18 de junio en una vieja casona de la calle Santa Fe al 400, dieron forma a la sociedad que eligió como primer presidente a Juan Carlos Scibo na y como secretario a José M. Maldonado.
La revista del cincuentenario revive así aquel acontecimiento: “En 1941 en la ciudad de Nueve de Julio muchas obras e instituciones ya habían hecho su aparición. Pero aún no había nacido una que pocos años después y durante un largo período que llega hasta hoy, se convirtió en protagonista irreemplazable de la vida social y deportiva, el Club Atlético San Martín».

Francisco Pastor
Del libro “Club Atlético San Martín….
70 años de Historia.