20 enero 2022

LA "CENA" ESTA LISTA

sobra

Domingo 24 de Enero de 2016.

Cambio de hábitos. Desde el 1° de enero pasado, los restaurantes franceses deben ofrecer a sus comensales bolsas especialmente diseñadas para llevar (si así lo desearan) la comida servida que no han consumido. Una iniciativa que suena interesante, incluso para aplicar en la Argentina, aunque según quienes diseñaron la ley enfrentan ciertos desafíos. "El doggy bag -como se le dice a la bolsa- no es parte de nuestra cultura. No nos gusta andar con comida encima. Hay cierta vergüenza burguesa en llevarse la comida a la casa", comentó Arash Derambarsh, concejal municipal de Courbevoie, Francia, y autor de la iniciativa que busca reducir la cantidad de basura que tiran los restaurantes.

Y los argentinos, mientras tanto, ¿qué tan adeptos somos al doggy bag? Para algunos es algo natural, en especial cuando se trata de familias con chicos que suelen dejar el plato a medio terminar; para otros, la sola idea de pensarlo genera vergüenza. A medio camino están aquellos que literalmente recurren a la excusa de "¿me lo envolvés así se lo llevó al perro'", aun cuando no haya mascota hambrienta esperando en el hogar o incluso cuando el doggy bag se componga de sushi o de algún otro plato no muy aconsejable para consumo canino. Claro que existen contextos en los cuales hay cierto "consenso" sobre que es casi mandatorio el pedir allí lo que queda: las parrillas, por ejemplo, o los restaurantes en donde la especialidad de la casa son las porciones abundantes.

Pero más allá de las decisiones individuales en torno del tema, lo cierto es que cada vez son más los que se animan a llevar la comida sobrante para consumo personal. Lo que constituye una buena decisión a la luz de las estadísticas del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la UBA, que muestran que sólo en la ciudad de Buenos Aires se tiran a la basura entre 200 y 250 toneladas de alimentos cada día, es decir que cada porteño tira casi 30 kilos de comida al año.