15 julio 2026

Entre el fútbol y Malvinas: cuando la memoria no debe confundirse con el juego

A horas de una nueva semifinal mundialista entre Argentina e Inglaterra, el inevitable vínculo con la Guerra de Malvinas vuelve a instalarse en el debate. En busca de una mirada desde la experiencia y la memoria, La Trocha Digital consultó al excombatiente nuevejuliense Sergio Javier Brangeri, quien compartió una profunda reflexión sobre por qué el deporte y la guerra no deben confundirse.

 

Esta tarde, Argentina e Inglaterra volverán a verse las caras en una semifinal de la Copa del Mundo. Como ocurre cada vez que el destino cruza a ambas selecciones, el encuentro trasciende rápidamente el plano deportivo y reaviva recuerdos, emociones y debates vinculados a la Guerra de Malvinas.

Es inevitable. La historia de ambos países quedó marcada para siempre por el conflicto bélico de 1982 y, apenas cuatro años después, el inolvidable partido del Mundial de México 1986 terminó por convertir cada enfrentamiento futbolístico en un episodio cargado de simbolismo. La "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo" de Diego Maradona quedaron grabados en la memoria colectiva como mucho más que dos goles.

Sin embargo, a cuarenta y cuatro años de la guerra y cuatro décadas después de aquella tarde en el Estadio Azteca, surge una pregunta que vale la pena hacerse: ¿es justo seguir trasladando ese peso histórico a jugadores que ni siquiera habían nacido cuando ocurrieron aquellos hechos?

El propio entrenador de la Selección Argentina, Lionel Scaloni, intentó poner las cosas en perspectiva. Ante las reiteradas consultas sobre el significado del choque frente a Inglaterra, fue contundente: "Es un partido de fútbol. No tenemos que confundir las cosas", remarcando que el rival merece respeto y que el encuentro debe entenderse únicamente desde lo deportivo.

Sus palabras invitan a una reflexión necesaria. La causa Malvinas sigue siendo un sentimiento profundo para millones de argentinos y un reclamo permanente de soberanía que forma parte de la política de Estado. Pero el deporte tiene otro lenguaje. La competencia, la pasión y la búsqueda de la victoria no pueden ni deben confundirse con una guerra que dejó cientos de jóvenes argentinos caídos y miles de familias marcadas para siempre.

Con esa premisa, La Trocha Digital consultó al excombatiente nuevejuliense Sergio Javier Brangeri, quien aceptó compartir una reflexión que aporta una mirada serena y profundamente humana sobre este nuevo capítulo futbolístico entre Argentina e Inglaterra.

"Los jugadores no deben cargar con el peso de una guerra"

"En primer lugar, no olvidemos que todas las personas cumplimos distintas funciones y responsabilidades. Es a los gobernantes a quienes les corresponde defender y recuperar pacíficamente las Islas Malvinas. Además, fueron los responsables de esa injusta guerra.

 

 

En segundo lugar, no creo que estos jóvenes jugadores deban cargar con el peso de ella. Ellos tienen otra responsabilidad: competir, rendir en su equipo y, ¡ojalá!, ganar para continuar avanzando hacia la final.

La guerra es un acto cruel, perverso. El deporte es lo contrapuesto: pasión, alegría. En definitiva, es inasociable.

Los Veteranos de Guerra de Malvinas dimos literalmente la vida por la Patria.

Nuestros jugadores nos representan en este deporte y, a pesar de no haber vivido esa época, nos valoran, nos recuerdan y entonan el Himno Nacional con orgullo, como también lo hacen con la canción Los Pibes de Malvinas.

Fuerza para estos chicos. ¡A ganar!, por Argentina, por la alegría de todo un país.

No les cabe la responsabilidad de decisiones políticas erróneas."

Sergio Javier Brangeri
Veterano de Guerra de Malvinas

La memoria de Malvinas merece respeto permanente. No se negocia, no prescribe y seguirá siendo parte de la identidad nacional. Pero también merece ser honrada desde la paz, la verdad histórica y el reconocimiento a quienes combatieron.

Esta tarde habrá al menos noventa minutos de fútbol. Habrá nervios, ilusión, abrazos o tristeza según el resultado. Lo que nunca debería haber es confusión entre una competencia deportiva y una guerra que dejó heridas imposibles de borrar.

Los héroes de Malvinas ya hicieron su parte de la historia. Hoy les toca jugar a otros argentinos. Y el mejor homenaje que puede hacerse a quienes defendieron la Patria es recordar que la paz siempre vale más que cualquier victoria deportiva.