A partir del 1° de julio, los usuarios del servicio eléctrico en la provincia de Buenos Aires volverán a enfrentar un aumento en las tarifas. La actualización, oficializada por el Gobierno bonaerense, alcanza a los clientes de las distribuidoras Edelap, EDEA, EDEN y EDES, y también impactará en las cerca de 200 cooperativas eléctricas del interior, entre ellas las que prestan servicio en numerosas localidades bonaerenses como 9 de Julio.

La medida responde a modificaciones introducidas por la Secretaría de Energía de la Nación en el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados y a la actualización de distintos componentes que integran el costo del servicio, entre ellos el Valor Agregado de Distribución (VAD), el Sobrecosto por Generación Local (SGL), el Agregado Tarifario (AT) y el Cargo de Transición Tarifaria (CTT).
Para los usuarios residenciales que no reciben subsidios, el incremento será cercano al 5% en el cargo fijo de la factura, mientras que el cargo variable, vinculado al consumo, aumentará alrededor de un 2%. En el caso de quienes sí están alcanzados por el régimen de subsidios, el impacto será menor, con una suba aproximada del 2% en el cargo fijo.
Además, la Provincia adecuó la bonificación extraordinaria correspondiente al esquema de subsidios. El beneficio sobre el consumo base subsidiado pasó del 10,67% al 11,97%, con el objetivo de mantener la asistencia prevista por el régimen nacional para los hogares de menores ingresos.
El sistema de subsidios contempla bonificaciones sobre los primeros 300 kilovatios hora mensuales durante los períodos de mayor demanda energética y sobre los primeros 150 kilovatios hora en el resto del año. Todo consumo que supere esos límites se factura a tarifa plena.
Mientras tanto, para miles de familias la realidad es cada vez más compleja. Con aumentos que se repiten en la luz, el gas, el agua, las comunicaciones y otros servicios esenciales, sostener la economía doméstica se convierte en un desafío permanente. Las actualizaciones tarifarias ya parecen formar parte del calendario mensual y, una vez más, la sensación que queda es la misma: el usuario vuelve a ser quien termina absorbiendo el mayor costo.



