18 junio 2026

Más estrés y menos felicidad, un estudio advierte el deterioro del bienestar emocional

Un estudio sobre el bienestar emocional de los argentinos reveló una marcada caída en los niveles de felicidad y un aumento sostenido del agotamiento laboral, configurando un escenario preocupante para la salud mental de la población.

 

El relevamiento, realizado durante el primer semestre de 2026, muestra que apenas el 46,8% de las personas consultadas asegura sentirse feliz con su vida, el porcentaje más bajo registrado desde que comenzaron estas mediciones en 2018. Además, un 23,8% presenta síntomas compatibles con el burnout o síndrome de agotamiento laboral.

El informe, elaborado a partir de herramientas internacionales avaladas por organismos como la UNESCO y la OMS, también evidencia una estrecha relación entre el nivel educativo y el bienestar emocional. Las personas con estudios primarios completos o incompletos registran los indicadores más preocupantes: solo el 20% manifiesta satisfacción con su vida y un 32% presenta síntomas de agotamiento laboral.

En el otro extremo, quienes cuentan con estudios de posgrado muestran los mejores resultados, con un incremento del 15% en los niveles de felicidad respecto del año anterior y la menor incidencia de burnout, que alcanza el 18,5%.

Los datos también reflejan diferencias según la edad y el género. La disminución de la felicidad impacta principalmente en los hombres, mientras que el agotamiento laboral aumentó en todos los grupos etarios. Las personas de entre 40 y 49 años son las más afectadas, con una prevalencia del 28%, seguidas por el grupo de 50 a 59 años, con un 25%.

El estudio además pone de manifiesto un malestar emocional generalizado. El 47% de los encuestados afirmó sentirse nervioso, angustiado o tenso varios días a la semana, mientras que el 34% reconoció haber perdido el interés o el disfrute por actividades que antes le resultaban placenteras.

Frente a este panorama, los especialistas remarcan la necesidad de fortalecer las políticas y estrategias de contención en materia de salud mental, tanto desde el ámbito público como privado, con el objetivo de reducir el impacto del estrés, la ansiedad y el desgaste laboral sobre la calidad de vida de la población.