Los alumnos de primaria en Argentina pierden más de 30 días de clase por año y, a lo largo de toda su trayectoria escolar, esa pérdida puede equivaler a un ciclo lectivo completo. El dato surge de un informe del Observatorio Argentinos por la Educación, que advierte sobre el impacto directo en los aprendizajes.

Según el relevamiento, si bien el calendario escolar establece alrededor de 190 días de clase anuales, en la práctica los estudiantes asisten en promedio solo 155 días. La diferencia se explica por ausencias reiteradas que, sostenidas en el tiempo, derivan en la pérdida acumulada de unos 195 días de clases, es decir, prácticamente un año completo.
El informe señala que las causas son múltiples: paros docentes y de otros sectores, problemas de infraestructura escolar, condiciones climáticas, feriados nacionales, provinciales y municipales, jornadas de capacitación docente e incluso viajes familiares.
Los datos se construyeron a partir de información disponible en la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Mendoza, y luego se proyectaron al resto del país, lo que permite dimensionar la magnitud del fenómeno a nivel nacional.
Además, el 49,3% de los directores considera que el ausentismo estudiantil es el principal factor que afecta los procesos de enseñanza y aprendizaje, de acuerdo a resultados de las evaluaciones Aprender 2023.
Si bien factores como los paros o las deficiencias edilicias impactan con mayor fuerza en los sectores más vulnerables, el estudio advierte que la pérdida de días de clase también se da en escuelas de mayores recursos, donde las inasistencias suelen vincularse a viajes u otras actividades avaladas por las familias.
A partir de evidencia internacional, los especialistas remarcan que incrementar el tiempo en el aula puede mejorar los aprendizajes, especialmente en contextos vulnerables, aunque subrayan que no alcanza con ampliar el calendario: resulta clave garantizar el uso efectivo del tiempo escolar.



