Una nueva variante de COVID-19, identificada como BA.3.2 y apodada “Cicada”, comenzó a ganar presencia a nivel global y ya se encuentra bajo vigilancia de la Organización Mundial de la Salud. Aunque circulaba de forma discreta desde hace tiempo, en las últimas semanas se detectó un aumento progresivo de casos.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la variante muestra una expansión lenta pero sostenida. Actualmente fue identificada en más de 20 países y, en algunos de ellos, ya representa hasta el 30% de los contagios.
Las autoridades sanitarias la incorporaron a la categoría de “variantes en vigilancia”, lo que implica un seguimiento estrecho para evaluar su comportamiento, especialmente en relación con la capacidad de evadir la inmunidad generada por infecciones previas o por la vacunación.
El nombre “Cicada” hace referencia a un insecto que permanece oculto durante largos períodos, en alusión a la forma en que esta variante se mantuvo bajo el radar desde su detección inicial. Según explicó Robert Hopkins Jr., fue identificada por primera vez en un viajero que llegó a Estados Unidos en junio de 2025, aunque el primer caso confirmado en ese país se reportó en enero de este año.
A nivel mundial, el registro más temprano corresponde a Sudáfrica, en noviembre de 2024, mientras que el crecimiento comenzó a notarse a partir de septiembre de 2025. Desde entonces, también fue detectada en muestras de aguas residuales en múltiples regiones, lo que permitió seguir su expansión.
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es su perfil genético: BA.3.2 presenta entre 70 y 75 mutaciones, una cifra elevada en comparación con variantes anteriores del virus COVID-19.
Pese a su avance, todavía no es la variante predominante. En Estados Unidos, por ejemplo, representa alrededor del 3,7% de las muestras analizadas, mientras que otras cepas como XFG continúan liderando la circulación.
Los expertos advierten que aún es incierto si “Cicada” logrará imponerse como la variante dominante. No obstante, remarcan que factores como la baja cobertura de vacunación y la disminución de medidas de prevención podrían favorecer su propagación en los próximos meses.



