3 junio 2026

Asalto rural en Chivilcoy: violencia, cautiverio y una señal de alarma en la región

Un violento hecho delictivo ocurrido en el acceso a Emilio Ayarza volvió a poner en primer plano una problemática que crece en la región: la inseguridad en zonas rurales.

 

Según se pudo reconstruir, delincuentes ingresaron a la vivienda del matrimonio Vitale tras violentar la reja de un ventiluz del baño. Una vez dentro, sorprendieron a las víctimas, las redujeron rápidamente y las mantuvieron maniatadas durante más de dos horas, en una situación de extrema tensión.

Durante el asalto, los atacantes revolvieron toda la casa en busca de dinero y objetos de valor. Se llevaron efectivo, teléfonos celulares y un televisor, mientras que en reiteradas ocasiones preguntaron por la camioneta de la familia, que no se encontraba en el lugar. En medio del hecho, el hombre fue golpeado en la cabeza, lo que agravó aún más el cuadro de violencia.

Tras retirarse, los delincuentes dejaron a las víctimas atadas. En medio del shock, la mujer logró liberarse y caminó cerca de 1500 metros hasta el pueblo para dar aviso a sus hijas y pedir ayuda.

En las horas posteriores, trabajaron en el lugar móviles policiales y personal de Policía Científica en busca de rastros que permitan avanzar en la investigación, además del relevamiento de cámaras de seguridad en la zona.

El caso no es aislado. En distintos puntos del interior bonaerense, los hechos de inseguridad rural muestran una modalidad cada vez más frecuente: viviendas aisladas, tiempos prolongados de actuación y víctimas que quedan completamente expuestas.

Con menor presencia preventiva y grandes distancias, el campo aparece como un blanco cada vez más vulnerable. Y episodios como el de Emilio Ayarza no solo generan conmoción, sino que refuerzan una preocupación que crece entre productores y familias rurales: la sensación de estar cada vez más solos frente al delito.

Con información de La Razón de Chivilcoy.