Los docentes de las universidades nacionales resolvieron un paro de al menos una semana, lo que demorará el inicio del ciclo lectivo previsto para el 16 de marzo. La medida fue definida por los gremios nucleados en la CONADU durante un plenario de secretarios generales, donde además advirtieron que podrían avanzar hacia una huelga por tiempo indeterminado si no hay respuestas del Gobierno.

El reclamo central es la aplicación de la ley de financiamiento universitario, que incrementa los fondos para gastos de funcionamiento y establece una actualización retroactiva de los salarios docentes, atados a la inflación. Desde los sindicatos sostienen que la norma fue aprobada por el Congreso, pero el Ejecutivo decidió no implementarla.
El Gobierno nacional vetó la ley tras manifestar su rechazo durante el debate parlamentario. Aunque el Congreso insistió con su aprobación por mayoría especial y existe un fallo judicial que ordena su cumplimiento, el conflicto continúa abierto.
En paralelo, el Ejecutivo presentó un nuevo proyecto que propone aumentos presupuestarios y salariales, aunque —según denuncian los gremios— en montos inferiores a los establecidos en la ley vigente. Ante este escenario, el sistema universitario público enfrenta un comienzo de año marcado por la incertidumbre y la tensión salarial.
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