Un estudio reveló que el tatuaje ya es "norma" en nuestro país, liderando el ranking regional. Sin embargo, la mirada ajena pesa: el 75% de los tatuados siente que llevar arte en el cuerpo sigue siendo un obstáculo para conseguir empleo.

Lo que antes era cosa de marineros o rebeldes, hoy es parte de la identidad argentina. Según datos recientes, Argentina es el país más tatuado de la región, con un 60% de la población que luce al menos un diseño en su cuerpo. Pero, ¿qué pasa cuando esa persona cruza la puerta de una oficina o un comercio?
La contradicción argentina El informe arroja cifras que prenden la alarma sobre la discriminación estética:
Mayoría marcada: El 60% de los argentinos tiene tatuajes, superando ampliamente a países como Brasil (45%) o Chile (42%).
El miedo al "qué dirán": Tres de cada cuatro personas tatuadas perciben prejuicios en el ámbito del trabajo.
Discriminación invisible: Muchos jóvenes admiten que eligen zonas "tapables" (espalda, muslos o brazos) para no tener problemas en las entrevistas laborales.
¿Cambio de mentalidad? Aunque las nuevas generaciones lo ven como algo natural, el prejuicio parece resistir en los puestos de toma de decisiones. Sin embargo, la tendencia es irreversible: el tatuaje dejó de ser una subcultura para transformarse en una norma social.
Hoy, tener un tatuaje es tan común como usar reloj, pero la batalla por la aceptación total en el currículum todavía se está librando.
Fuente: Agencia NA



