Una familia deberá ser indemnizada luego de que un árbol ubicado frente a su vivienda cayera durante una tormenta de madrugada y provocara daños en su casa y en su vehículo. El ejemplar, cuya poda había sido reclamada durante años por los vecinos, nunca recibió mantenimiento por parte del municipio, según consta en la causa judicial.

El hecho ocurrió tras fuertes vientos que derribaron el árbol y despertaron a los moradores con el estruendo del impacto. Al salir, hallaron su vehículo gravemente dañado y la fachada de la casa con rajaduras. A las pérdidas económicas se sumó la imposibilidad de utilizar el rodado, esencial para la actividad diaria de la familia.
De acuerdo con el expediente, durante los tres años previos al accidente los vecinos habían presentado múltiples pedidos formales para que se realizara la poda en la cuadra. Los reclamos estaban documentados en notas y expedientes municipales, donde se advertía el temor por un posible accidente.
La demanda destacó la falta de mantenimiento del arbolado urbano y la responsabilidad del municipio en prevenir riesgos. Allí se reclamaron los costos de las reparaciones, la desvalorización del vehículo, el tiempo sin poder utilizarlo, los arreglos en la casa y el daño moral por el impacto y el susto vivido.
El municipio, por su parte, atribuyó la caída exclusivamente al temporal y sostuvo que el árbol se encontraba en buen estado. Sin embargo, el juzgado de primera instancia del Departamento Judicial de San Isidro dio parcialmente la razón a la familia. El fallo remarcó que el municipio tiene la obligación legal de garantizar el mantenimiento adecuado del arbolado público y consideró probado que la falta de intervención contribuyó directamente al siniestro, más allá de las condiciones meteorológicas.



