La estación espacial que China instaló en la localidad de Las Lajas, San Juan, vuelve a estar en el centro de la escena. La antena, inaugurada en 2017 a partir de un acuerdo entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la agencia espacial china, ocupa 200 hectáreas y cuenta con una parabólica de 35 metros de diámetro.

De manera oficial, su objetivo es respaldar misiones de exploración lunar y marciana mediante comunicaciones y seguimiento en tiempo real. Sin embargo, su dependencia del Ejército Popular de Liberación y el carácter dual —civil y militar— de la infraestructura despiertan interrogantes dentro y fuera del país.
Un enclave estratégico
Expertos destacan que China necesita tres estaciones en distintos puntos del planeta para mantener comunicación estable con sus misiones espaciales: dos están en su territorio y la tercera, en la Argentina. Sin esta antena, su capacidad de control interplanetario quedaría limitada.
La analista Camila Dobaljian advirtió en una reciente transmisión televisiva que “no se trata solo de una antena, sino de un enclave clave dentro de la competencia global por el control del espacio”. Estados Unidos también sigue de cerca el tema: el exembajador Marc Stanley llegó a visitar el predio para evaluar su alcance.
Geopolítica y falta de control local
El debate excede lo técnico y se inserta en la puja global entre Washington y Beijing por espacios de influencia en América Latina, vinculados a energía, alimentos y recursos naturales. La base sanjuanina se suma a esa disputa estratégica.
Otro de los puntos señalados es la escasa supervisión argentina. Si bien el convenio estipula que el país puede usar un porcentaje del tiempo operativo de la antena, existen pocos reportes públicos sobre su funcionamiento, lo que alimenta las sospechas de un posible uso militar encubierto, algo negado por Beijing.
Disputa por recursos y futuro
La estación se inscribe en un tablero más amplio, que incluye el triángulo del litio, proyectos energéticos y la transición hacia nuevas economías verdes. Como lo expresó la jefa del Comando Sur de EE.UU., Laura Richardson, la región es vista como un espacio estratégico que Washington no está dispuesto a ceder.
El gobierno argentino mantiene por ahora un tono prudente, evitando confrontar con las potencias. Sin embargo, la base china en San Juan simboliza el rol que la Argentina ocupa en la competencia global por el futuro del espacio y de los recursos estratégicos.



