Una productora de la zona expresó su malestar por la situación que atraviesa el sector rural a raíz de la falta de caminos transitables y el impacto de las inundaciones.

Según relató la convecina Patricia Gorza ya pasaron 195 días sin poder sacar la producción del campo, lo que compromete no solo a los agricultores sino también a contratistas, camioneros, veterinarios y comerciantes vinculados a la cadena agropecuaria.
En su testimonio, describió la paradoja que viven quienes intentan visibilizar el problema: si se quejan son tildados de exagerados, si reclaman se los acusa de tener intereses políticos, y si logran alguna gestión se los señala de manera peyorativa.
La productora remarcó que la situación no tiene nada de idílica ni turística, como algunos podrían imaginar desde las ciudades: “no somos una multinacional con oficinas en Puerto Madero ni tenemos espalda para sostener medio año sin vender un grano”.
En contraposición, indicó que la realidad es la de pueblos y familias enteras que dependen de la actividad agropecuaria y que hoy sienten que están “fundidos” por la imposibilidad de trabajar.
Mientras los caminos permanecen intransitables y la producción se deteriora en los bolsones, los productores recuerdan que siguen afrontando impuestos, retenciones y tasas.
En ese marco, la voz rural advierte que la paciencia también tiene un límite y que el desgaste no es solo económico, sino también social.



