Este 31 de agosto se cumplen 26 años del accidente del vuelo 3142 de LAPA, que dejó 65 muertos y más de 30 heridos al estrellarse en la Costanera porteña en 1999.

Entre los sobrevivientes estuvo el ingeniero Benjamín Buteler, quien aún carga con secuelas físicas: perdió ambas piernas y uno de sus brazos quedó inmovilizado. “Fueron diez segundos. Ese momento marcó un antes y un después. Sobreviví, pero la vida me cambió para siempre”, contó a Noticias Argentinas.
Buteler estuvo más de un año entre internaciones en Buenos Aires y Córdoba. Hoy, a pesar de las amputaciones y las limitaciones, afirma que aprendió a “amar la vida”: “No puedo vivir pensando en lo que no puedo hacer, sino en explorar lo que nunca hice. La vida también te recompensa: tengo cinco hijos y ahora disfruto de mis nietos”.
El ingeniero recordó además a Mauricio Donkin, el hombre que lo rescató entre los restos del avión: “Nunca voy a dejar de agradecerle. Él salvó mi vida y la de otros”.
La investigación determinó que la tripulación olvidó extender los flaps antes del despegue y desestimó la alarma sonora. Aunque en 2005 la causa llegó a juicio, en 2014 la Corte Suprema declaró prescripta la acción y las condenas quedaron anuladas.
“Con la resolución judicial quedó demostrado que se hizo todo mal. Pero yo elegí seguir adelante: mi prioridad siempre fue mi familia y reconstruir mi vida”, concluyó Buteler.



