Cristian Graf, principal sospechoso del crimen de Diego Fernández Lima, desaparecido en 1984 en Coghlan, dio su versión en una entrevista con Todo Noticias, pero varios de sus dichos presentan inconsistencias con los testimonios y pericias.

Graf afirmó que los restos fueron hallados "debajo de la medianera" y que todo ocurrió en la obra contigua a la casa de Gustavo Cerati. Sin embargo, los peritos confirmaron que los restos estaban enterrados en el terreno propiedad de Graf, contradiciendo sus declaraciones.
El sospechoso aseguró además que “no sabe cómo llegó el cuerpo ahí”. No obstante, un albañil que participó de la excavación aseguró que Graf observaba la obra desde una silla, con la mirada fija, lo que le resultó inquietante. Los obreros también recordaron que Graf pidió cuidar un bananero ubicado en el sector donde se encontraron los restos, mientras él afirmó que solo pidió precaución con una enredadera de Santa Rita, que luego fue removida.
El encargado de la obra, Daniel Scarfo, señaló que Graf planteó tres hipótesis diferentes sobre cómo los restos podrían haber llegado al terreno: antiguas edificaciones, una iglesia, un establo e incluso tierra traída de otro lugar. Los albañiles descartaron estas versiones, argumentando que cualquier tierra importada habría sido revisada durante la descarga.
Respecto a su vínculo con Fernández Lima, Graf minimizó cualquier relación: aseguró que solo coincidieron un año en el colegio, que no eran amigos y que nunca compartieron intereses. Sin embargo, excompañeros sostienen que sí mantenía contacto con jóvenes del entorno de la víctima y que se dedicaba a reparar motocicletas.
Pese a insistir en su inocencia, los testigos describieron conductas sospechosas durante el hallazgo: observación constante de la excavación y preocupación por preservar el sector donde finalmente aparecieron los restos.
El caso sigue bajo investigación, y estas contradicciones refuerzan el foco de la Justicia sobre Graf como principal imputado en uno de los crímenes más emblemáticos de los últimos 40 años.



