Un pequeño de 9 años decidió ayudar a su tío para que asistiera al festival musical y su campaña se volvió viral.

La conmovedora historia de Santino, un niño oriundo de Jujuy que decidió vender sus juguetes para recaudar dinero y así poder ayudar a su tío a comprar las entradas para el Lollapalooza 2022, no sólo se volvió viral en las redes sociales, sino que logró trascender las fronteras del idioma y llegar hasta una de las artistas más esperadas del evento: Miley Cyrus.
La cantante estadounidense se hizo eco de la campaña y decidió invitarlos personalmente al show que brindará este viernes en las inmediaciones del hipódromo de San Isidro.
“Le dije a mi sobrino que estaba ahorrando para ir al Lollapalooza para ver a Miley, lo que nunca me hubiera esperado es que saliera a la calle a vender sus juguetes para acompañarme. Lo que tampoco me esperé es que la mismísima Miley Cyrus nos invitaría al show”, escribió en su cuenta de Twitter Javier, el tío de Santino.
Según comentó, fue él quien le inculcó su admiración a Santino por la actriz y cantante norteamericana. De hecho, el joven tiene su propia página de fans, donde suele publicar imágenes y mensajes dedicados a la artista. Y, para su sorpresa, hasta la misma Miley ha reaccionado en distintas oportunidades con el clásico “me gusta”.
“Todo empezó en 2018 cuando me aceptaron en su grupo de fans en Facebook y le dio ‘like’ a una de mis publicaciones”, relató el joven a El Doce TV. Y luego añadió: “Después de eso empezó a interactuar seguido conmigo, con más likes y comentarios”.
Con el paso del tiempo, el vínculo se afianzó. “Miley me habló por privado a mi Instagram varias veces y me pedía cosas fotos y videos de sus propias presentaciones. Ella misma reposteaba todo en sus redes sociales oficiales”, aseguró Javier.
En diálogo con Clarín, explicó cuál fue su primera reacción al recibir la invitación: “No sabía cómo responder. Pasaron dos horas y no sabía qué escribirle. Dudé muchísimo en qué contestar, por eso demoré tanto. Estaba muy sorprendido. Hice un video con mi sobrino agradeciendo, creo que pasaron seis horas y ella me respondió otra vez pidiéndome que me contacte con la asistente por mail”.
Y agregó: “Mi hermana no me creía y mi familia decía: ‘¿Qué le pasa a este loco?’. Y ahora se dan cuenta de la repercusión”.



