15 julio 2026

El avance de “El Niño” mantiene en vilo a la provincia

El Gobierno bonaerense activó nuevas medidas de monitoreo y respuesta frente a un fenómeno que podría provocar lluvias intensas y crecidas durante la segunda mitad del año.

 

La posibilidad de un escenario de lluvias extraordinarias, crecidas de ríos e inundaciones para el segundo semestre del año por el fenómeno de El Niño volvió a generar preocupación en la provincia de Buenos Aires de cara a la segunda mitad del año. Ante ese panorama, el Gobierno bonaerense reforzó su esquema de prevención y coordinación para afrontar eventuales emergencias climáticas.

La inquietud se incrementó en los últimos días luego de que el Ministerio de Seguridad de la Nación, a través de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), difundiera un plan nacional de prevención centrado en la Cuenca del Plata. En la Provincia reconocen que se esperan crecidas, aunque aclaran que la alarma generada durante el último fin de semana fue mayor a lo que, por ahora, indican los pronósticos.

En ese contexto, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, encabezó una nueva reunión del Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE), donde se repasaron las medidas previstas en el Plan de Gestión del Riesgo Climático para fortalecer el monitoreo, la prevención y la capacidad de respuesta frente a los eventos extremos asociados a El Niño.

En Argentina, el nivel de alerta comprende a Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa, Chaco y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, debido al impacto que podría tener El Niño sobre la cuenca del río Paraná y los principales cursos de agua de la región.

A nivel provincial, e foco de mayor preocupación sigue puesto en el norte bonaerense y en las localidades atravesadas por la cuenca del río Paraná, donde los pronósticos climáticos anticipan un aumento de las precipitaciones y una posible crecida del curso de agua durante la primavera. En ese escenario, las autoridades monitorean la evolución del fenómeno para anticipar eventuales desbordes e impactos sobre centros urbanos, caminos rurales y áreas productivas.