La cobertura de hogares y residencias para adultos mayores volvió a quedar en el centro de la discusión entre IOMA y los prestadores del sector. Mientras la obra social bonaerense asegura que los pagos se realizan con normalidad, familiares de afiliados denuncian dificultades y advierten sobre situaciones que generan incertidumbre respecto de la continuidad de la atención.

Los geriátricos y residencias cumplen un rol clave para personas mayores que requieren asistencia permanente debido a la pérdida de autonomía. Sin embargo, el costo mensual de estos servicios supera ampliamente las posibilidades económicas de la mayoría de los jubilados. Actualmente, una plaza en un establecimiento de estas características no baja de 1,5 millones de pesos mensuales, una cifra muy superior a una jubilación mínima.
En este contexto, familiares de afiliados señalaron que algunas instituciones habrían comunicado demoras o incumplimientos en los pagos por parte de la obra social, planteando incluso la posibilidad de que las familias afronten directamente los costos o retiren a los residentes de los establecimientos.
Desde IOMA explicaron que la cobertura integral de internación en residencias está contemplada para afiliados que cuentan con Certificado Único de Discapacidad (CUD). En esos casos, la prestación incluye alojamiento, alimentación, higiene y cuidados específicos, priorizando instituciones que integran la cartilla oficial y cuentan con convenio vigente.
La obra social también indicó que quienes optan por establecimientos privados sin convenio pueden acceder a reintegros establecidos según los valores oficiales fijados por el organismo.
Por otra parte, para adultos mayores que no poseen CUD pero necesitan asistencia por problemas de salud o pérdida de autonomía, IOMA contempla la figura del cuidador domiciliario. Esta modalidad financia horas de atención en el hogar, aunque no puede combinarse con la cobertura de internación en una residencia.
En medio de los reclamos, desde la entidad provincial sostuvieron que las prestaciones se encuentran al día y atribuyeron parte de las quejas a presiones habituales de algunos prestadores para que las familias gestionen reclamos ante la obra social.
Paralelamente, funcionarios de IOMA y representantes del sector mantienen negociaciones cuyo alcance se maneja con reserva. Entre las alternativas que se analizan aparece la posibilidad de modificar el esquema de cobertura según la modalidad de atención, además de discutir cuestiones vinculadas a los valores y formas de pago.



