El vitíligo es una enfermedad cutánea, crónica que no se contagia ni se hereda. Con la finalidad de dar a conocer información sobre esta patología y como afecta a las personas que la padecen es que hoy se celebra su día.

Se requiere sensibilizar y concienciar a las personas sobre esta condición dermatológica autoinmune, que afecta aproximadamente a un 2% de la población a nivel mundial no solo en la piel, sino en su autoestima.
¿Que es el vitíligo?
Se caracteriza por la aparición de manchas blancas en la piel. Aunque hasta ahora no tiene cura, los pacientes reciben tratamiento para controlar y reducir su impacto.
Este trastorno se vincula a factores tales como predisposición genética, estrés y se ha asociado a otras enfermedades (diabetes, Enfermedad de Adisson, anemia perniciosa y trastornos tiroideos). Se desarrolla, en promedio, a partir de los 20 años de edad, con mayor prevalencia en la población femenina y algunos grupos étnicos.
Diagnóstico, tratamiento y recomendaciones
El diagnóstico del vitíligo es efectuado por un dermatólogo, mediante una evaluación clínica en la piel del paciente, utilizando una lámpara de hendidura o de Wood. Emite una luz ultravioleta que permite detectar las lesiones en el cuerpo.
En cuanto al tratamiento del vitíligo para restaurar la pigmentación de manera parcial y temporal se aplicará dependiendo del grado y ubicación de las lesiones, así como la edad del paciente. En todos los casos es muy importante evitar la exposición directa al sol. Estas son algunas opciones o alternativas:
- Corticoides tópicos.
- Fototerapia con radiación Ultravioleta y UVB de banda estrecha.
- Antioxidantes orales.
- Inhibidores de calcineurina.
- Injerto de piel.
- Trasplante de suspensión celular.
Algunas recomendaciones para el cuidado de la piel son las siguientes:
- Proteger la piel del sol, así como de fuentes artificiales de luz ultravioleta.
- Utilizar protector solar con un elevado factor de protección y resistente al agua.
- Utilizar prendas de vestir que protejan la piel del sol.
- Evitar el uso de camas bronceadoras y lámparas solares.
- Evitar la colocación de tatuajes, especialmente en la zona de las lesiones.
- Consumir vitaminas (Ginko Biloba, vitamina C, vitamina B-12, ácido fólico y ácido alfa-lipoico).



