La transformación de la Ruta Nacional 5 en autopista continúa estancada y sin señales de reactivación, en un escenario que vuelve a encender las alarmas en el noroeste bonaerense por la seguridad vial y el impacto económico.

Se trata de una obra clave para el interior, largamente reclamada, que conecta múltiples distritos con la Ciudad de Buenos Aires y que atraviesa partidos como Chivilcoy, Bragado, 9 de Julio, Alberti, Pehuajó, Carlos Casares y Trenque Lauquen. Sin embargo, la falta de definiciones por parte del Gobierno nacional mantiene el proyecto en punto muerto.
En distintos tramos, los trabajos están directamente detenidos o avanzan a un ritmo casi nulo, lo que profundiza la incertidumbre sobre su continuidad. La paralización dejó en suspenso una intervención considerada estratégica, tanto por su impacto en la circulación como por su rol en el desarrollo regional.
La seguridad vial vuelve a ocupar un lugar central en el reclamo. La Ruta 5 es uno de los corredores más transitados del interior bonaerense, con fuerte presencia de transporte pesado y un historial de siniestros que refuerza la urgencia de su transformación en autopista.
A esto se suma el impacto en la producción. La traza es fundamental para el traslado de la actividad agropecuaria y comercial, por lo que su mejora resulta clave para optimizar la logística y reducir costos en una región productiva por excelencia.
Mientras tanto, crece la presión de distintos sectores para que se reactive una obra que no solo apunta a mejorar la conectividad, sino que es considerada esencial para reducir riesgos y potenciar el desarrollo del interior.
Con información de "Infonoroeste".



