La paralización de la Autovía de la Ruta Nacional 5 volvió a quedar en el centro de la escena, esta vez con fuerte repercusión en medios nacionales que reflejan una problemática que impacta de lleno en la región.

La obra, en el tramo de 30 kilómetros que une Suipacha con Mercedes, quedó completamente detenida luego de que la empresa contratista retirara maquinaria y personal por falta de pago por parte del Gobierno Nacional.
Se trata de un corredor clave para la producción agropecuaria y la logística energética, ya que por allí circulan a diario cientos de camiones, incluidos los que transportan insumos hacia Vaca Muerta. Sin embargo, pese a su importancia estratégica, la obra arrastra demoras e interrupciones desde hace al menos ocho años.
El proyecto había sido relicitado durante la gestión de Alberto Fernández y, ya bajo el gobierno de Javier Milei, logró inicialmente evitar la paralización de la obra pública al contar con un alto grado de avance. No obstante, desde entonces el ritmo fue mínimo hasta llegar al actual freno total.
La ejecución estaba a cargo de una UTE integrada por CPC SA y Vial Agro SA, firmas vinculadas al empresario Cristóbal López, quien había ganado la licitación en 2022, tras un proceso previo iniciado en 2018. A pesar del tiempo transcurrido, los avances son escasos: movimiento de suelos y algunas alcantarillas, pero sin pavimentación, puentes ni obras complementarias.
En este contexto, la diputada bonaerense Silvina Vaccarezza expresó su preocupación y solicitó informes sobre el destino de los fondos internacionales previstos para la obra, provenientes de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y el Banco Mundial.
El freno no solo implica un retroceso en infraestructura, sino que también mantiene vigente un serio riesgo vial. Según datos difundidos por la Fundación Estrellas Amarillas, el 92% de los siniestros fatales en este corredor corresponden a choques frontales, uno de los tipos de colisión más letales.
Así, mientras la problemática gana visibilidad en la agenda nacional, en el interior bonaerense la preocupación crece: la obra vuelve a quedar en pausa y la promesa de una autovía segura y moderna, una vez más, queda en veremos.



