20 julio 2026

El “víctima de las vacunas” del Congreso fue en 2013 el “hombre imán”

La polémica estalló tras el acto organizado en el Anexo de Diputados por la legisladora chaqueña del PRO Marilú Quiroz, donde un hombre se presentó como afectado por las vacunas contra el Covid-19. Sin embargo, horas después se descubrió que ese supuesto testimonio ya había sido mostrado hace más de una década… pero como un caso “extraordinario” de magnetismo humano.

 

El encuentro, titulado “¿Qué contienen realmente las vacunas?”, formó parte de la ofensiva de Quiroz contra la obligatoriedad establecida por la Ley 27.491 de Control de Enfermedades Prevenibles. Allí tomó la palabra un hombre presentado como “José Daniel Fabián”, quien aseguró sufrir “magnetización” tras recibir dos dosis de AstraZeneca.

Una licenciada en Biotecnología, Lorena Diblasi, reforzó la acusación mostrando cómo distintos objetos se adherían al torso del hombre y afirmando: “Esto le provocó la vacuna. A él no le sucedía esto”.

Pero la versión se derrumbó rápidamente.

El mismo hombre, otra historia: el “récord Guinnes” televisivo

En redes comenzaron a circular videos del año 2013 donde el mismo protagonista aparecía con otro nombre y otra explicación. Se trata de Ángel Argentino Cabral, conocido entonces como “el hombre imán”, quien fue entrevistado en El Diario de Mariana, por El Trece.

Ya en aquel momento mostraba su supuesta habilidad: distintos metales se adherían a su cuerpo y, según contaba, podía soportar hasta 10 kilos sin que ni siquiera el agua interfiriera.

El fragmento televisivo volvió a viralizarse y dejó al descubierto que el supuesto afectado por la vacuna no solo tenía antecedentes públicos de “magnetismo”, sino que llevaba al menos doce años exhibiéndolo como una condición propia y no derivada de ninguna inyección.

La polémica en Diputados quedó expuesta

El descubrimiento desactivó en cuestión de horas el planteo presentado ante el Congreso y puso en el centro del debate la falta de verificación sobre los testimonios expuestos en una actividad parlamentaria.

Mientras los videos de 2013 se multiplican, también crecen las críticas hacia el evento, marcado por afirmaciones sin sustento científico, teorías desacreditadas y una supuesta víctima que ya había sido protagonista de un caso mediático sin relación alguna con las vacunas.

Una exposición que no resistió ni la primera búsqueda en redes.