Según las denuncias, los directivos de la fábrica no se reunieron con el Ministerio de Trabajo bonaerense, el cual había dictado una conciliación obligatoria.

Durante esta semana, un grupo de trabajadores estuvo acampando en el Parque Industrial de Pilar a modo de protesta por el cierre de la fábrica ILVA Porcellanato. La decisión, según sus denuncias, provocó el despido de 300 trabajadores.
Los telegramas de despido comenzaron a llegar este lunes y "pusieron un candado en la puerta", según relataron en la protesta frente a la planta. Los trabajadores, sin embargo, ya habían notado ciertas irregularidades desde la semana pasada, como el pedido de bajar la producción de uno de los hornos de la fábrica.
Frente a esta situación, los empleados se reunieron con el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, el cual dictó una conciliación obligatoria. Sin embargo, la compañía no se reunió con la cartera.
La empresa, por su parte, había intentado aplicar un Procedimiento Preventivo de Crisis. Con este mecanismo, la fábrica podría pagar el 50% de la indemnización. Sin embargo, la solicitud fue rechazada.



