21 julio 2026

Estudio concluyente: el COVID-19 no se propaga en las escuelas

Mientras la variante Delta del coronavirus amenaza con volverse dominante, y los países vuelven a debatir si las clases presenciales son un sitio de riesgo, epidemiólogos del Public Health England revelaron cuál es el porcentaje mínimo de niños enviados a casa por ser contacto de un caso confirmado que terminaron dando positivo.

Mientras en la Ciudad de Buenos Aires, desde el fin de las vacaciones de invierno las escuelas encararon de manera escalonada una vuelta a la “normalidad” y dieron por terminado el sistema de burbujas, según lo establecieron las autoridades locales, en la provincia de Buenos Aires continúa el distanciamiento entre los alumnos que concurren a clases de manera presencial y en la mayoría de las provincias de la Argentina si bien la concurrencia a clases se incrementó desde este año, aún está muy lejos de lo que era antes de la pandemia.

Ocurre que en pleno avance de la inmunización de la población, y con el conocimiento adquirido durante 2020 acerca de la manera en que el COVID-19 afecta a los niños, también se sabe -cada vez más- el modo en que la falta de contacto con sus pares afecta la socialización y la salud mental de generaciones enteras que desde marzo de 2020 vieron alterado el modo en que aprendían y se relacionaban.

Para seguir arrojando luz sobre el tema, un reciente estudio realizado por las autoridades sanitarias del Reino Unido arrojó que el SARS-CoV-2 no incrementa su propagación en las escuelas y demostró que sólo el 2-3% de los niños enviados a sus casas como consecuencia de haber sido contacto estrecho de un caso confirmado terminaron dando positivo.

Aunque parte de la preocupación tiene que ver con el retorno más amplio a los hábitos normales, Shamez Ladhani, epidemiólogo de Public Health England que dirigió el estudio, argumentó que las escuelas en sí mismas no deberían ser una preocupación. “Estos niños necesitan volver a la normalidad”, dijo. “Los padres realmente no necesitan preocuparse por la infección de un niño burbujeante. No se lo llevan a casa y luego lo transfieren a la comunidad. Estos niños tienen muy poca capacidad para infectar a los miembros del hogar”, insistió.

Para los expertos, la educación presencial es indispensable no solamente desde lo educativo sino también por la salud física y emocional de los chicos (Getty)
Para los expertos, la educación presencial es indispensable no solamente desde lo educativo sino también por la salud física y emocional de los chicos (Getty)
El estudio de Ladhani analizó 14 burbujas que involucraron a 269 niños y también a los 823 adultos con los que vivían, a quienes le tomaron pruebas de PCR y de anticuerpos antes y después del aislamiento.

“Sólo el 2-3% de los niños enviados a casa como un contacto de burbuja de un caso confirmado terminaron dando positivo, pero las pruebas de anticuerpos mostraron que muchos habían sido infectados y combatieron el virus sin siquiera darse cuenta”, analizaron los investigadores.

En general, el 10% de los alumnos de la escuela primaria y el 3,9 por ciento de los alumnos de la escuela secundaria, que por lo general estaban en una burbuja de grupo de un año mucho más grande, mostraron evidencia de infección durante su tiempo en el aislamiento de la burbuja. “Algunos niños son negativos a la PCR, pero los anticuerpos son positivos, lo que sugiere una infección leve y transitoria que es muy poco probable que se transmita”, dijo Ladhani.