12 abril 2021

A 8 de cada 10 nos "pega" el aislamiento

 


Según un estudio realizado por la Facultad de Psicología de la UBA, ocho de cada diez argentinos empeoraron su estado de ánimo.



 

Domingo 28 de junio de 2020.

A 100 días de haber iniciado la aislamiento obligatorio en la provincia de Buenos Aires y, luego de haberse anunciado la extensión y el endurecimiento de la cuarentena hasta el 17 de julio, el director de la carrera de especialización en psicología clínica de la Facultad de Psicología de la UBA Martín Wainstein habló sobre los efectos que puede producir en el ánimo de las personas la situación de encierro.

A partir de dos estudios realizados por la Facultad de Psicología de la UBA (uno realizado al día 10 del inicio de la cuarentena, y otro al día 80), se determinó que 8 de cada 10 argentinos se han visto afectados o fuertemente afectados en su estado de ánimo. Según el informe, 80 días después hubo un aumento muy grande de la percepción de ansiedad.

El relevamiento muestra que el porcentaje de encuestados para quienes la pandemia “empeoró un poco o mucho” su estado de ánimo pasó del 72,5% (30 de marzo) al 80,3% (14 de junio); siendo este efecto más frecuente entre las mujeres (83,6%) que entre los hombres (74,6%), y entre las personas con hijos (80.9%) que sin ellos (77,4%).

“Un dato importante es que muchas personas sintieron, a pesar de estar en familia, el sentimiento de soledad” detalló Wainstein en Feudale Café, conducido por Marcela Feudale en LA CIELO 103.5 FM, y agregó que “el sentimiento de soledad es distinto al distanciamiento físico porque uno puede estar acompañado y sentirse solo. Ese es un indicador fuerte”.

El informe sobre “Familia, Pareja y Crianza”, elaborado por el Observatorio de Psicología Aplicada, presenta tres elementos clave para entender los principales efectos de la situación de encierro: “un estado de ánimo decaído, una ansiedad aumentada y un sentimiento de soledad bastante crítico son tres indicadores fuertes de cómo afectó la pandemia a la gente”, explicó Wainstein.

“Hemos vuelto al paleolítico, a las cavernas” manifestó el psicólogo para referirse a los hábitos que las personas debieron comenzar a adoptar dentro de sus casas y sostuvo que “el ser humano no está hecho para el encierro”.

Además observó que hay una diferencia entre las parejas de entre 18 y 25 años, que no suelen convivir, y aquellas parejas que si lo hacen: “Hay novios que no se ven hace 80 días, que no pueden caminar de la mano por la calle, no pueden tener una cena íntima, y por supuesto, se debe incluir en esto la sexualidad que obviamente no es demasiado divertida por Whatsapp”

“Las parejas que conviven la pasan un poquito mejor, pero también el encierro favorece el aumento de las discusiones, el aumento de las peleas sobre todo en los departamentos, que suelen ser viviendas relativamente chicas y poco conectadas con el mundo exterior”, advirtió Wainstein, “hay una gran diferencia entre vivir en departamento y vivir en casa respecto a cómo se responde a la pandemia”.

Entre las posibles consecuencias del confinamiento, el especialista señaló que, el hecho de no poder salir, motiva a que las personas coman más, por lo que “es probable que haya un aumento del sobrepeso y/o obesidad”. También mencionó que el aumento de las peleas entre parejas “puede generar separaciones, divorcios, impactos sobre la familia”.

Consumo de sustancias
El estudio, que se llevó a cabo entre el 7 y el 14 de junio, a partir de 1.296 encuestas online realizadas a personas mayores de 18 años de 11 localidades o zonas como la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, interior de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Neuquén, Tucumán, Jujuy, Corrientes y Tierra del Fuego; también arrojó otro dato no menor, que es el incremento del consumo de alcohol y bebidas blancas, como así también de ansiolíticos.

“Esto genera características adictivas a partir de cierto momento. Junto con el alcoholismo, el consumo de ansiolíticos son dos grandes dificultades que tenemos en la población argentina”, aunque aclaró que “alcoholismo quiere decir el que no puede no tomar, no es el que toma necesariamente”

Lo mismo ocurre según el psicólogo con el consumo de ansiolíticos: “si eventualmente uno se tomó una pastilla porque lo recetó un médico es correcto, ahora si se convierte en un consumo continuo, esto toma una enorme gravedad”

Cómo sobrellevar el aislamiento
Como primera sugerencia, Wainstein menciona que, al igual que en toda situación difícil se deben adoptar ciertas disciplinas, como por ejemplo “tratar de mantener su motivación a través de algo que le dé un sentido a su vida”.

En cuanto a la salud física, el el director de la carrera de especialización en psicología clínica de la Facultad de Psicología de la UBA aconseja “contrapesar el detenimiento de la vida física, tratando de hacer alguna actividad si es posible dentro de la casa y, si no, en los momentos que se abre algún esparcimiento hay que salir a caminar rápido por lo menos”.

Infocielo.