23 mayo 2022

TRABAJO LOCAL EVALUA LAS LLUVIAS

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Lunes 16 de mayo de 2016.

Las precipitaciones en una determinada zona, constituyen uno de los factores más relevantes a la hora de definir la productividad de un cultivo agrícola o forrajero. Pero no solamente la cantidad de lluvia precipitada en un lapso de tiempo define el rendimiento de un cultivo, sino también su distribución.

El párrafo anterior, describe perfectamente uno de los puntos de trascendencia que justifican éste trabajo presentado por Héctor Carta de la Agencia del INTA Nueve de Julio dependiente de la Estación Experimental Pergamino.

Este interesante informe analiza, cuantifica y describe las oscilaciones de las precipitaciones ocurridas en un período de 115 años en la ciudad cabecera de 9 de Julio, a partir de la información disponible en la Agencia de Extensión Rural, proveniente de registros propios y los aportados por la base de datos del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar provenientes del Servicio Meteorológico Nacional.

Algo ha cambiado. Del trabajo se desprende que el promedio de lluvias de 1900 a 2015, fue de 956 mm/año; y que a fines de 1950 e inicios del 60, "habría un cambio de tendencia con un incremento paulatino de las lluvias, manteniendo su variabilidad interanual".

El trabajo también deja en claro que los efectos de la acción de hombre a través de la producción de los gases de efecto invernadero también tienen su incidencia. Este trabajo deja en claro la variabilidad de las lluvias y la tendencia a incrementarse a partir de la década del 2000.
Los datos existentes permiten asegurar que no siempre la producción tiene vínculo directo con la cantidad de agua caída, y el trabajo destaca situaciones puntuales en las que eso no sucedió

Los datos existentes permiten asegurar que no siempre la producción tiene vínculo directo con la cantidad de agua caída, y el trabajo destaca situaciones puntuales en las que eso no sucedió, explicando la importancia de los antecedentes climatológicos, como así también los cultivos elegidos.
En relación directa con esto último, el informe (que repasa cuestiones del suelo, los modelos de producción, la topografía y muchas variables más), tiene en su epílogo una referencia a los últimos diez años de producción donde "perdieron espacio cultivos como maíz, cebada, trigo. En muchas zonas la soja se convirtió prácticamente en una monocultura, cubriendo un gran sector del territorio.
Esta leguminosa tiene una ocupación de la tierra de aproximadamente 6 meses, con un consumo de agua cercano a los 500-600mm y permaneciendo el resto del año en barbecho sin vegetación que consuma agua. La combinación de factores como: topografía con restricciones para evacuar los excesos de agua, ciclo climático húmedo con años de altas precipitaciones y lluvias en muchos casos de marcada intensidad, suelos con su capacidad de infiltración disminuida y monocultivo que consume agua en una parte acotada del año, conforman un conjunto de variables que podrían agravar los colapsos típicos de la región". Este primer trabajo, será acompañado en breve por otros que complementan la información.