1 diciembre 2021

"Las billeteras son de Marte, las carteras son de Venus"

14 de Abril de 2015

Cecilia Boufflet, pertenece a una familia querida de nuestra ciudad, autora junto con Marcelo Elbaum de Las billeteras son de Marte, las carteras son de Venus, analiza en su nuevo libro el rol de la mujer en el trabajo, el poder del dinero y cómo los jóvenes están cambiando los hábitos tradicionales de consumo
 
Inspirándose en el clásico de John Gray Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, libro que reflexiona sobre las diferencias que existen entre el universo femenino y masculino, Cecilia Boufflet, reconocida periodista especializada en temas económicos, se sumerge en las profundas aguas de las finanzas de hombres, mujeres y jóvenes.
El libro pone el acento en temáticas actuales, como la sensación de poder que genera en una pareja el hecho de ganar más dinero que el otro. Además, se analiza cómo los Millennials -jóvenes de menos de 30 años- están inaugurando un nuevo paradigma de vida. "Esta generación tiene una lógica de vivir el hoy, y a veces la necesidad de la satisfacción inmediata resulta más atractiva que la de ahorrar para un proyecto futuro", asegura.
- ¿Por qué Las billeteras son de Marte, las carteras son de Venus? ¿Por qué dos planetas distintos?
Porque lo que queríamos mostrar era eso, que la concepción que tenemos del dinero hombres y mujeres, a pesar de la igualdad y el desarrollo, sigue siendo distinta. Queríamos apoyarnos en el libro John Gray y analizar cómo es en el mundo de hoy: con una mujer empoderada; con jóvenes que trabajan desde muy chicos; otros que lo hacen de grande porque estiran su adolescencia. Familias ensambladas, divorcios y un montón de dilemas en el medio, queríamos ver cómo era la relación con el dinero en la pareja, y en hombres y mujeres.
- El mandato para la mujer de terminar la carrera, casarse, tener hijos y ser ama de casa, ¿se terminó hoy en día?
Sí, se terminó para las mujeres, pero también para los hombres. Me parece que lo más interesante es que en la agenda de los sub 30 no existe una mujer que no sea par, ni una mujer que no trabaje o una mujer ama de casa. Los hombres no quieren ser más Superman; no quieren ocupar ese lugar y tiene una lógica: son hijos de generaciones de familias en las que un padre quedó desempleado, cuya madre no tenía relación con el dinero y de golpe tuvo que transformar las tortas que hacía en unos pesos extras en un emprendimiento que fuera el motor de la casa. Esos chicos no quieren repetir ese quiebre que se produjo en sus casas y valoran mucho a la mujer y que vaya a la par.
- ¿La crisis de 2001 cambió el paradigma tradicional del trabajo? ceci
Creo que lo que cambió y lo que marca a las generaciones más jóvenes de esa crisis es que no hay más un enorme valor en ser el director o gerente de una multinacional. Hoy es mucho más aspiracional, más interesante para jóvenes y medianos ser el gestor de su propio emprendimiento. El dinero es importantísimo, generar riqueza a partir de tu proyecto y que sea exitoso es una medida, pero lo importante es el desarrollo de esa idea tuya y ser independiente. No tener que estar más atado a una corporación que si tiene un problema económico o cambio estratégico mundial te puede dejar afuera. Hoy los íconos son los emprendedores y no los gerentes.
- ¿Le parece que en un punto se sobrevaloró la cultura emprendedora en la Argentina? 
La Argentina tiene una de las tasas más altas de creación de empresas y también una de las tasas más altas de fracasos, de cierre de empresas en el primer año. Está muy bien estimular el emprendedurismo y más desde el sector público. Creo que lo que hay que hacer es ponerle un poco de magia al asunto, como si crear una empresa resultara una tarea fácil que te requiere menos trabajo que hacerlo en relación de dependencia. Por mi trabajo he entrevistado a muchos de ellos y te puedo asegurar que un emprendedor exitoso trabaja cuatro veces más que alguien que lo hace en relación de dependencia. Son 24 horas los siete días de la semana, pensando en su negocio, y quizá cuando alguien se encuentra en esa dinámica, puede llegar a sentir una frustración muy grande.
- La generación de mis padres tenía el mandato del esfuerzo y un gran objetivo: la casa propia. Hoy parece algo inalcanzable y es ahí donde aparece el auto, los viajes, el confort. ¿Por qué se da esto?
El dilema es que después de la crisis argentina, un tema que no se ha resuelto, y más en una economía con inflación, es que desapareció el crédito hipotecario fuerte, grande. Más allá del PROCREAR para la construcción, no hay una política de créditos que te permita acceder a la vivienda. El metro cuadrado de una casa queda tan lejos del ahorro que pueda conseguir un joven o una pareja joven por mes que entonces dice "lo gasto", porque ahorrar mes por mes para llegar a la casa es imposible. Creo que para la macroeconomía ha sido un buen incentivo para el consumo, pero para la economía de uno no es una buena noticia; cada vez que un joven se compra un auto con sus ahorros, está más lejos de la casa, ahora tiene el gasto, el mantenimiento y sus ahorros más limitados. Esta generación tiene una lógica de "vivir el hoy" y a veces la necesidad de la satisfacción inmediata es mucho más atractiva que la de ahorrar para un proyecto futuro.
- Después de tanto investigar y escribir sobre economía y finanzas, ¿llegó a descubrir por qué el dinero es el tema o uno de los grandes temas de nuestras vidas?
Lo que nosotros decimos es que el dinero habla, no es el tema el dinero, sino qué significa, qué se pone en juego con él. El poder del que tiene más que otro; y esto sigue siendo una diferencia marcada; poder que puede ejercer una mujer o un hombre. Hoy una mujer que gana más ejerce un poder distinto dentro de su pareja, algo que antes se pensaba por ahí sólo para los hombres. El dinero tiene cosas para decir y termina significando el resto de las cosas que por ahí no estamos atreviéndonos a contar claramente.
 
Por: Christian Nobile [email protected]