Las amenazas de tiroteos en establecimientos educativos ya comenzaron a impactar de lleno en la rutina escolar en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. En medio de un clima de creciente preocupación, varias instituciones adoptaron medidas preventivas que modifican el día a día de los alumnos.

En algunos casos, directamente se prohibió el uso de mochilas y se dispuso que los estudiantes asistan con sus útiles en bolsas transparentes o los lleven en la mano, como forma de facilitar controles visuales en los ingresos.
Una de las situaciones se registra en el Instituto Concepción Inmaculada de Villa Domínico, en Avellaneda, donde los alumnos del nivel secundario concurren sin mochilas desde esta semana. La decisión se tomó luego de que un estudiante realizara una amenaza que, si bien luego fue descartada, generó fuerte inquietud en la comunidad educativa.
Escenarios similares se viven en el Instituto Lourdes de Ituzaingó, donde más de 300 estudiantes deben asistir con útiles en bolsas transparentes o carpetas, tras la aparición de una pintada con mensajes intimidantes dentro del establecimiento.
Las familias, en general, acompañan las medidas, aunque reconocen las dificultades que implican. Entre los padres predomina la idea de que se trata de decisiones necesarias frente al contexto actual, aunque también advierten que son soluciones provisorias ante un problema más profundo.
El clima de preocupación es compartido por alumnos, docentes y directivos, especialmente ante la reiteración de amenazas que, aun cuando no se concretan, generan temor e incertidumbre.
Las disposiciones, que por ahora serían temporales, buscan reforzar la seguridad sin interrumpir el dictado de clases, en un escenario donde la prevención empieza a imponerse frente a episodios que sacuden a toda la comunidad educativa.



