La industria del calzado argentino atraviesa una de sus etapas más críticas, y el antecedente del cierre de la planta de Dass en Coronel Suárez en 2025 vuelve a encender alarmas en todo el sector.

Lo que en su momento fue un golpe local hoy se proyecta como un síntoma de un proceso más amplio que combina caída del empleo, apertura de importaciones y retroceso productivo.
La empresa Dass, de origen brasileño, es actualmente la única que produce en el país para marcas internacionales como Nike, Adidas, Umbro y Fila. Tras el cierre de su planta bonaerense, todas las miradas se posaron sobre su establecimiento en Eldorado, donde la firma mantiene su última operación industrial en territorio nacional.
Si bien la compañía aseguró que continuará produciendo, los números reflejan un escenario complejo. En lo que va de 2026 ya se perdieron decenas de puestos de trabajo y la planta opera muy por debajo de su capacidad histórica. De haber superado los 1.500 empleados y una producción de más de 20.000 pares diarios, hoy apenas sostiene unos 220 trabajadores y cerca de 4.500 pares por día.
Desde el gremio UTICRA reconocen que la empresa descartó, por ahora, un cierre definitivo, aunque advierten que la continuidad dependerá de los pedidos que se concreten en el segundo semestre.
Detrás de este panorama aparece un factor determinante: la creciente apertura de importaciones. Según referentes del sector, las grandes marcas comenzaron a priorizar el ingreso de calzado terminado desde Asia, una estrategia que reduce costos pero impacta directamente en la producción local.
Las consecuencias ya son visibles. La integración de insumos nacionales cayó de manera sostenida y la actividad en la planta misionera mutó hacia tareas de ensamblado, con menor valor agregado. Incluso componentes básicos como las suelas llegan hoy desde el exterior.
A nivel general, el deterioro también se refleja en el empleo: de acuerdo a datos sindicales, el sector pasó de unos 20.000 trabajadores a apenas 7.000 en todo el país en los últimos años.
En este contexto, el caso de Dass se convierte en un símbolo de la encrucijada que enfrenta la industria nacional. La continuidad de la única fábrica que produce para Nike y Adidas en Argentina ya no depende solo de una empresa, sino de un escenario económico más amplio que define el rumbo del trabajo y la producción en el país.



