En medio del debate por una reforma previsional, comienza a tomar forma un esquema que podría modificar de manera profunda el sistema jubilatorio en la Argentina, habilitando la posibilidad de que quienes tienen mayor capacidad de ahorro construyan su propia jubilación a través de instrumentos financieros, en una lógica similar a las antiguas AFJP.

Tras la reestatización del sistema durante el kirchnerismo, subsistieron alternativas como los seguros de retiro administrados por bancos y estrategias de inversión a través de agentes financieros, que permiten generar un fondo a largo plazo. En ese marco, el foco ya no está solo en ahorrar, sino en invertir de manera sostenida para potenciar el rendimiento del dinero en el tiempo.
Los ejemplos muestran el impacto de este cambio de lógica: ahorrar 100 dólares mensuales durante 20 años permite acumular unos 24.000 dólares, pero si ese capital se invierte con una renta promedio del 4% anual, puede superar los 36.600, y escalar por encima de los 50.000 si se incorporan instrumentos vinculados a mercados internacionales.
En este contexto, especialistas destacan que la clave pasa por la constancia y la planificación a largo plazo, combinando activos de distinto riesgo según el perfil del ahorrista. La lógica apunta a crecer en las primeras etapas, equilibrar a medida que avanza el tiempo y preservar el capital al acercarse el retiro, con el objetivo de alcanzar una jubilación con mayor autonomía económica.



